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El espejo que refleja nuestro interior

¿Sabemos que no sabemos?

realidad relativaNo sé quién habrá sido el primero en pronunciar la sabia frase “Sólo sé que no se nada”, pero la misma se le atribuye al gran filósofo griego del siglo V antes de Cristo llamado Sócrates, maestro de Platón. Esa frase de Sócrates, es una de mis favoritas, y hago un esfuerzo constante para incorporarla a mi pensamiento diario para integrarla en mí y así hacerla inconsciente. En lo personal, considero que partir de que no sabemos, no es un acto de humildad, sino de sensatez.

Cómo sé que no sé

La programación neurolingüística tiene varios postulados que apuntan a esta dirección, uno de ellos dice: “El mapa no es el territorio”, y tiene que ver con los mecanismos con los que contamos para “percibir” el mundo que nos rodea. No quiero extenderme en esto, pero básicamente consiste en lo siguiente:

Percepciones visuales (vista): percibimos el mundo a través de los sentidos, estos sentidos son particulares en cada ser vivo, incluso poseen diferentes capacidades entre los seres humanos, lo cual hace que percibamos una realidad muy particular. Luego está el hecho de que percibimos sólo fracciones de eso a lo que llamamos realidad. Con la vista por ejemplo, captamos sólo los colores del espectro electromagnético que van desde el infrarrojo al ultravioleta. El espectro que sale de ese rango no es ajeno. ¿Cómo podemos saber si no hay otros espectros que jamás hemos captado? Imposible por ahora.

Además, el que los captemos como colores no significa que esas ondas sean colores, sólo que nuestro cerebro interpreta esas ondas de esa manera. Por cierto, es curioso que le atribuimos colores a los objetos, cuando en realidad lo que ocurre es que la superficie de dicho objeto absorbe todo el espectro de ondas contenido en la luz, salvo las ondas que apreciamos como el color que le atribuimos. Así, un objeto que vemos como rojo, es en realidad una superficie que al recibir la luz absorbe todas las ondas contenidas en ella, excepto las que refleja y que nosotros captamos o interpretamos como rojo. Luego está el tema de la intensidad, el brillo, etc., cuya apreciación varía de individuo en individuo, de acuerdo a la edad, a la especialidad de cada quien, los hábitos que tenga, el sexo, etc.

Percepciones auditivas (oído): Con el oído pasa algo similar, captamos con el oído un rango bastante pequeño de ondas sonoras, que van desde el ultrasonido hasta el infrasonido, lo que está fuera de ese rango escapa a nuestra audición. Pero el captarlo también depende de la edad, de la salud de nuestros oídos, de nuestra atención, herencia, experiencia, etc. Además, el que captemos una onda elástica como sonido no significa que esa onda sea sonido, sólo significa que nuestro cerebro traduce esa onda elástica en sonido, y algunas veces, en sensaciones corporales que percibimos a través del tacto.

Así podemos pasearnos por los otros sentidos y darnos cuenta que nuestro sistema neurológico es un interpretador de estímulos. Es decir, que interpretamos aquello que podemos captar. Léase bien, interpretamos, es decir, no tenemos un conocimiento directo del fenómeno, y además, sólo apreciamos aquello que podemos captar, o sea, muy probablemente hay otros fenómenos de los cuales no tenemos idea de su existencia ya que no podemos captarlos. Como ejemplo, imaginemos que por desgracia alguien se expone sin saberlo ante un material radioactivo, al ponerse en contacto o cerca de dicho material este ser se contaminará con la radioactividad, y muy probablemente no notará nada extraño en ese momento, sin embargo, padecería luego los terribles efectos. Esto se debe a que no poseemos órganos sensoriales que capten dicha radioactividad. Tampoco somos capaces de captar las ondas electromagnéticas que hay en el ambiente y que sí pueden captarse con aparatos diseñados para ello, como celulares, radios, y televisores. Entonces, si es así, debemos preguntarnos ¿Cómo podemos saber acaso si hay otras manifestaciones que simplemente no podemos captar, incluso usando los aparatos más sensibles y ultramodernos con que contamos ahora? No hay forma de saberlo. Entonces, debemos concluir que no conocemos la realidad, sino una versión bastante escueta de la misma.

Por esta razón, en programación neurolingüística al menos, se sostiene que construimos un modelo del mundo a través de nuestra percepciones, y que dicho modelo o mapa, es sólo una representación bastante pobre de la realidad. Por lo tanto, no conocemos la realidad, sino apenas el modelo o mapa que nos hacemos de ella.

Para algunos tal vez esto ya es conocido intelectualmente, es decir, tienen la posibilidad de hacerse conscientes de esto, para otros incluso ya está asimilado, pero lamentablemente para otros no, ni siquiera intelectualmente, es aquí cuando comienzan los problemas. Cuando no asumimos que no sabemos, cuando desconocemos que lo que creemos saber es en realidad un mapa o representación de la realidad, podemos caer en la tentación de creer erróneamente que sí sabemos y que conocemos dicha realidad. Cuando esto ocurre, ¿Habrá forma de dar cabida a nuevos modelos, a nuevos mapas? Suele ocurrir que no, y de allí pasar a la arrogancia y a la confrontación no requiere ningún esfuerzo.

Debo decir que dichos modelos o mapas que construimos, también dependen de nuestras experiencias, creencias, sentimientos y emociones, predisposición, y otros elementos más. Como podrán ver, la lista es larga y cada vez hace que nuestra percepción de la realidad se subjetivice más y más.

Científicos, sabios, maestros y avatares

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Entonces cuando hablamos del mundo, del universo o de lo que sea, no hablamos de la realidad, más bien hablamos de un reducido subconjunto que está dentro de la realidad de la que nos enteramos, y que es el conjunto de las cosas de las que somos capaces de crear un modelo, y no cualquier modelo, sino uno que podemos compartir con otros. Es decir, no basta hacernos un mapa, para comunicarlo, debemos der capaces de traducirlo a una forma de mapa que sea entendible por los otros y asegurarnos después de que realmente ha sido comprendido, e incluso así, no hay garantías. Esto explica por qué un científico debe hacer un esfuerzo, muchas veces un gran esfuerzo, para explicarle a aquellos que no conocemos su ciencia, el resultado de sus experimentos o descubrimientos, y muchas veces, a pesar de sus esfuerzos, terminamos haciéndonos una idea errónea de lo que ese científico dijo.

Lo mismo ocurre y ha ocurrido con los grandes sabios, maestros y avatares que han andado y andan en la tierra. Es usual que estos grandes hombres expresen ideas sublimes, es decir, compartan modelos o mapas refinados y útiles para determinados contextos, y luego otros, generalmente sus seguidores, que no terminan de comprenderlo o por intereses propio, tergiversan sus palabras, y lo que era hermoso y equilibrado se convierte en fealdad y perjuicio. Para ejemplo basta observar las atrocidades que algunas personas de diferentes religiones, organizaciones, empresas y movimientos políticos han hecho en nombre de Dios, de alguna idea de progreso, por el bienestar social o del desarrollo. Incluso las ideas más sublimes como la paz, el amor o la compasión, han sido malinterpretadas y deformadas ocasionando las más terribles catástrofes.

Entonces, ¿Qué es lo que sabemos de la realidad?

Nada. No sabemos nada de la realidad, y aunque a algunos les moleste, les duela, les incomode, les mueva el piso, o no quieran aceptarlo, es así, no conocemos nada de la realidad, sólo podemos acceder a los modelos que construyen nuestros cerebros, y mientras esto sea así, eso que llamamos realidad nos será ajena. A lo que podemos aspirar es a conocer los modelos que creamos, podemos incluso aprender a crear mejores mapas o modelos, a mejorar la calidad de dichos mapas o modelos, y mejorar la manera en que los compartimos con otros, eso sí que podemos hacerlo, pero jamás con las condiciones actuales, acceder a la realidad. Asimilar esto es muy importante, porque en lugar de restringir el pensamiento lo expande, en lugar de crear dogmas, crea posibilidades de compartir, da paso a los espacios de discusión sensata, en el que ninguno intenta imponer una verdad porque conoce lo ya expuesto, sino en cambio busca la mejor manera de compartir su visión de las cosas y tal vez la de argumentar el por qué considera que su modelo propuesto es mejor que otro en determinado contexto.

“El mundo no es lo que es, sino lo que somos”

Tiempo Psicologico

El hecho de ser como somos, hace que percibamos el mundo de una determinada manera. Entonces cobra vida esa frase que dice “el mundo no es lo que es, sino lo que somos”. Una de las cosas que en los últimos años más me ha intrigado, tiene que ver con la manera en que damos forma a eso que podemos apreciar del mundo. Investigando un poco al respecto, vine a dar con lo que se conoce como la ley de Pragnanz, la cual básicamente propone lo siguiente: “la tendencia de la experiencia perceptiva a adoptar las formas más simples posibles”. Esta ley forma parte fundamental de la corriente psicológica Gestalt. Los invito a que investiguen en qué consiste esta teoría, que en lo particular me gusta porque con simples ejercicios es fácil de comprobar. A través de esta ley, se derivan una serie de premisas o predicciones de comportamiento que son empleadas en áreas como la sociología, la política, el arte, la publicidad y el mercadeo.

Adicional a esta ley de percepción, podemos hablar también del tema del tiempo. El hecho de que percibamos el tiempo, no significa que el mismo exista, al igual que el espacio, la velocidad, etc. Sabemos por lo antes descrito que no podemos afirmar que realmente exista el tiempo como un verdad absoluta. Entonces, debemos hablar del tiempo en términos de los modelos que construimos para interpretar lo que podemos. Dentro de este mundo, vamos a ver que se han identificado diferentes tiempos, por ejemplo, podemos distinguir un tiempo físico (relativo), un tiempo cronológico (por convención) y un tiempo psicológico (por apreciación).

El tiempo cronológico: es una convención que establecimos tomando como referencia el movimiento de nuestra nave espacial llamada tierra.

El tiempo físico: viene dado en función de la velocidad y el desplazamiento, es decir, no tiene existencia propia y se distorsiona de maneras casi incomprensibles, cuando un cuerpo se desplaza con respecto a otro, a velocidades cercanas a la luz.

El tiempo sicológico: viene dado por la percepción que tenemos del tiempo, por ejemplo, el tiempo lo percibimos dilatado cuando sufrimos, cuando esperamos, cuando estamos bajo presión. En cambio, ese mismo tiempo, lo apreciamos efímero cuando pasamos un rato agradable, cuando hacemos esperar, cuando nos estamos divirtiendo.

Además, y sobre todo en occidente, apreciamos el tiempo como un fenómeno lineal, en el que un evento sucede a otro, en el que hay un pasado, que solemos visualizar detrás de nosotros, un presente que tenemos inmediatamente adelante y un futuro que situamos mucho más allá. Esto no significa ni que el tiempo exista, ni que la percepción que tenemos de ciertos fenómenos relacionados con el tiempo sea percibida por todos igual. En otras culturas y en otros momentos históricos, el tiempo ha sido percibido de manera diferente. Hay quienes lo han percibido como un solo tiempo, en el que los eventos se desarrolla de forma simultánea, entonces lo que solemos llamar, pasado, presente y futuro están ocurriendo en este instante. Cada cultura, crea o adopta un modelo de percepción del tiempo diferente. Pero debemos entender que el que percibamos todos estos aspectos del tiempo y que podamos hablar de él, no es suficiente para determinar que el tiempo exista, sino da fe más bien, de que al menos nuestro cerebro tiene la necesidad de la temporalidad para darle sentido a los estímulos que recibe. Insisto en que para algunos será difícil de creer o asimilar este concepto, y no le pido que lo crea, sólo que cuando lo considere, se dé el permiso de abordar el tema y comprobar desde la lógica y las evidencias encontradas, lo que aquí expongo.

Para no ser más extenso este post, dejaré para una segunda entrega, algunas consideraciones que creo importante tener presente en nuestras vidas respecto al tiempo y otras cosas que damos por sentado que existen sólo porque las percibimos. Espero y deseo que este post les sea de alguna utilidad, y como siempre, agradezco su participación a través de sus valiosas preguntas y sabios comentarios.

Lornis Hervilla © 2016

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Esta entrada fue publicada en 21 de marzo de 2016 por en consciencia, creencia, discernimiento, filosofía, palabras, PNL, sabiduría, significado y etiquetada con , , , , , .
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