Reflexiones senoixelfeR

El espejo que refleja nuestro interior

Qué somos y la cuestión de los roles

imagesHace unos años, uno de mis jefes se puso a conversar con nosotros respecto a su viaje a la oficina luego de que se le descompusiera el coche. Nos contó que tuvo que tomar un taxi y que se puso a hablar con el conductor, durante la conversación el señor le dijo que era abogado, pero que debido a la fuete crisis por la que atravesaba el país, decidió ponerse a trabajar con su carro como taxista y le resultó bastante lucrativo, le explicó que ya llevaba más de dos años haciéndolo y que con eso estaba levantando a su familia. Mi antiguo jefe le respondió: “amigo, por qué dice que usted es abogado, usted no es abogado, usted es taxista”. Al señor no le gustó el comentario y quiso defenderse pero mi jefe no le dió tregua y como ya estaba por llegar a su destino, la cosa quedó allí. Recuerdo que yo escuché la historia y me pareció una pedantería de mi jefe, me desagradó, pero por alguna razón el asunto me quedó dando vueltas en la cabeza. Si mi jefe tenía razón, entonces: somos lo que hacemos.

¿Somos lo que hacemos?

Al final, luego de analizarlo en mi cabeza en privado, decidí también en privado, darle la razón a mi jefe, y concluí en aquel entonces que tenía razón y que somos lo que hacemos. La lógica para llegar a esta conclusión era la siguiente: ¿Si una persona que haya estudiado medicina, se dedicara a hacer muebles, qué sería, médico o carpintero? Sin embargo, la pregunta me siguió persiguiendo, y como toda buena pregunta, no pude desahaserme de ella a pesar de haberla respondido supuestamente, habían cabos sueltos, por ejemplo, si un deportista, digamos un futbolista, dedicaba su tiempo a este deporte y a la mecánica ¿Qué era entonces, futbolista o mecánico? Y si ese futbolista además era padre, y dedicaba su tiempo a ser futbolista, mecánico y padre, ¿Qué era entonces?

Cuestión de roles

Me di cuenta entonces que se trataba de roles, disfraces que nos ponemos de acuerdo a un escenario para representar un papel en esta obra a la que llamamos “vida”. ¿El que asumamos esos roles necesariemanete significa que somos ese personaje? Entonces me di cuenta que no somos lo que estudiamos, ni los roles, ni el trabajo, ni la nacionalidad, ni el nombre. Estos son apenas descripciones circunstanciales como lo era la la de aquel hombre del taxi que hacía de taxista después de haber ejercido como abogado. En realidad no era ni taxista, ni abogado. En cambio, se podía decir que se había graduado de abogado y que conducía un taxi. Pero si no somos lo que estudiamos, ni lo que hacemos, ¿qué somos?

Cuestión de percepciones

¿Qué somos? Como toda buena pregunta, una vez que aparece en nuestra vida, jamás nos abandona, y así unos años más tarde encontré una nueva respuesta o tal vez ella me encontró a mi, vino cuando estudiaba programación neurolingüìstica, esos estudios me ayudaron a comprendern que nuestro cerebro es una máquina diseñada para darle forma a la experiencia a la que accedemos a través de nuestros sentidos. Esta preprogramado para darle un sentido a todo con lo que interactuamos, para ello se nada en una preprogarmación y se completa con una programación que adquirimos después de nacer, a través de los aprendizajes o experiencias que acumulamos durante nuestras vidas. Esas experiencias incluyen todo lo que nos aporta la sociedad, nuestro entorno, la escuela, lo que experimentamos directamente, etc. Ahora bien, que percibamos el mundo como lo hacemos, no quiere decir en absoluto que el mundo sea asì, lo que significa es que lo percibimos de acuerdo a como no los construye (literalmente) el cerebro, tomando como insumo parte de lo recogido por nuestros mecanimos sensoriales, lo que ya conoce y lo que es capaz de crear con todo ello. El cerebro construye el mundo como lo percibimos. Pero qué tiene que ver eso con la respuesta a la pregunta ¿Qué somos? Pues mucho, quiere decir en primer lugar que nuestro cerebro intentará comprender todo lo que percibe sin importar qué tan complejo sea porque está diseñado para comprender, y esto incluye comprenderse a asì mismo y comprendernos a nosotros como seres. El cerebro no está diseñado para rendirse en su estrategia de comprensión, si por ejemplo a una persona le pidieran resolver un problema matemático que no pudiera resolver, diría que el problema es muy difìcil, que no lo entiende, que no le gusta, pero algo diría. Clasificaría el problema de alguna forma. Lo más curioso es que una parte del cerebro se quedaría buscando la solución y es probable que tal vez la hallara sin que la parte consciente de la persona participara, claro está que esto tiene sus límites. Es la misma razón por las cuales han surgido algunos mitos, que han nacido por la necesidad de nuestro cerebro a explicarlo todo, valiéndose para ello de explicaciones que no necesariamente surjen de una lógica rigurosa, sino más bien amplia, dando entrada a lo simbólico, a lo arquetípico. Erróneamente algunos piensan que lo llamado místico, esotérico o metafísico, son simples supersticiones, pero no es así, obedecen a una lógica que va más allá de la lógica tradicional y que surje por la necesidad de nuestro cerebro de integrarlo todo. Un mecanismo simbólico de integración es el lenguaje, las palabras son herramientas de simplificaciòn por naturaleza que permiten al cerebro comprender lo tremendamente complejo a través de la “cosificación”. Este proceso le pemite definir límites a lo infinito, a lo inconmesurable, para luego describirlo, manejarlo, encapsularlo o representarlo de una forma abreviada y manejable para èl, de esta forma puede hablar sin problema alguno de conceptos como eternidad, de espacio ilimitado o infinito sin haberlos experimentado jamás. Ante la pregunta de “qué somos”, nuestro cerebro procede de la misma forma, y lamentablemente en muchas ocasiones se equivoca, como cuando erróneamente asumimos que somos el rol que ejercemos.

Dinámicas y roles

El ser humano es, por decirlo de alguna manera, indefinible. Durante nuestra vida, asumimos diferentes roles y en un mismo día hacemos múltiples actividades, y ninguna de ellas nos define y es más complejo cuando consideramos las múltiples relaciones con otros elementos que nos dan forma, que nos influyen. Para poner un ejemplo, pensemos en una ola de mar, la ola es el resultado de la combinción de varios elementos que se conjugan, agua, viento, temepraturas, etc., y estos elementos a su vez están se manifiestan gracias a otros, cuando buscamos donde paran o comienzan las influencias no encontramos lìmites definibles o absolutos, entonces tenemos que de manera voluntaria, que establecerlos, a sabienda de que estamos dejando fuera factores y que nos estamos quedando con una abreviación pobre de la realidad. De la misma forma, nosotros los seres humanos, somos el encuentro de múltiples factores que se conjugan en el espacio y el tiempo, y sabrá Dios en qué otras dimensiones, para darnos como resultado. Podemos usar apelativos o definiciones, y tal vez sean necesarias para comunicarnos, pero estando conscientes que son “mapas y no territorios”, es decir, que esas definiciones son sólo para poder expresar ciertas ideas o abstracciones que no reflejan nuestra realidad sino que la simplifican y simulan.

¿Cuál es la diferencia?

La diferencia etre creer que manejamos la realidad y saber que no es asì y asumirlo, tiene enormes consecuencias. En el caso de mi jefe y el taxista por ejemplo, ambos estaban confundiendo lo simbólico con lo real, atribuyendole a lo simbólico una validez que no tenía. Cuando confundimos el mapa con el territorio, osea, cuando asumimos que conocemos el objeto porque nos hemos hecho de su representación, caemos en el grave error de dejar por fuera todo aquello que no percibimos, sea porque no nos percatamos o porque simplemente excedía nuestros límites humanos. He visto a personas pelear encarnecidamente por ideas (modelos) sin darse cuenta que cada uno describía lo mimos desde perspectivas diferentes o que ignoran lo que el otro conoce y viceversa. Estas discusiones pueden darse de la misma forma en un entorno doméstico, regional, nacional o internacional, y pueden ser la semilla de conflictos inútiles que nos llevan hasta la guerra.

El problema de identificarnos con el rol o las funciones que ejercemos

Si bien es cierto que no somos el rol que desempeñamos, por cuestiones prácicas solemos decir “soy esto o aquello”. Pasa con frecuencia en las reuniones de trabajo o sociales. Por ejemplo, en una reunión escolar, diríamos “soy el papá de fulano”, en una reunión de trabajo, “soy el supervisor de …”, en una reunión de condominio, “soy el propietario del apartamento..”., así susecivamente. Como dije antes, no pasa nada si no confundimos el rol con quienes realmente, pero cuando nos identificamos con el rol y confundimos nuestra identidad con lo que hacemos, lo más seguro es que surjan problemas. He visto como personas que han ejercido cargos que las hacían sentir importantes, al dejar de ejercerlos caen en depresión. También lo he visto ocurrir en padres cuyos hijos alcanzan la independencia, o están en ese proceso, esos padres están tan identificados con el rol, que hacen todo lo posible porque el cambio no ocurra. Una parte de ellos teme que si dejan de llevar a cabo el rol o la función, están perdiendo una prte de ellos mismos, sienten que sus vidas dejan de tener sentido y se empobrece y por lo general terminan con sentimientos empobrecedores que los debilitan psicológica, emocional fìsicamente. Si usted ejerce un rol o una función con la que se siente muy identificado, es bueno que comience a mentalizarse, a reflexionar para que se de cuenta que usted no es ese rol y que como todas las cosas en la vida, ese rol pasará, para que descubra que usted es mucho más que ese rol, es un ser rico y complejo, tan rico y complejo, que no hay manera de definirlo.

Hay un cuento que me gusta mucho y que tiene que ver con este tema, no se quién es su autor, asi que si alguien lo sabe, le agradezco me lo indique para darle crédito. El cuento se titula: “El anillo del rey”.

El anillo del Rey

Una vez un rey citó a todos los sabios de la corte, y les informó:

– “He mandado hacer un precioso anillo con un diamante, con uno de los mejores orfebres de la zona. Quiero guardar, oculto dentro del anillo, algunas palabras que puedan ayudarme en los momentos difíciles, un mensaje al que yo pueda acudir en momentos de desesperación. Me gustaría que ese mensaje ayude en el futuro a mis herederos y a sus hijos, y además tienen que ser corto, para que pueda caber.

Ninguno de los grandes sabios o eruditos pensaron posible que se pudiera escribir tal mensaje en algo tan pequeño, lo de ellos eran los largos escrito y tratados. Un aciano presente, uno de sus más leales sirvientes, al ver al Rey preocupado por no encontrar tal frase, le dijo:

– “No soy un sabio, ni erudito, ni un académico, pero sé cuál es el mensaje”

– “¿Cómo lo sabes?” – preguntó el rey bastante intrigado.

– “Una vez visitó el palacio un gran maestro que había sido invitado de tu padre, y a mi me pidieron estar a su servicio. Cuando nos dejó, lo acompañé hasta la puerta para despedirlo y como gesto de agradecimiento me dio este mensaje”.

En ese momento el anciano sacó un diminuto papel con el mencionado mensaje. Lo dobló y se lo entregó al rey.

– “Pero no lo leas”, dijo. “Debes mantenlo guardado en el anillo. Ábrelo sólo cuando no encuentres salida a una situación”.

Ese momento no tardó en llegar, con ayuda de traidores, el país fue invadido y su reino se vio amenazado. Huyendo a caballo para salvar su vida, mientras sus enemigos lo perseguían, estaba solo, y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, y frente a él había un precipicio y un profundo valle. Caer sería fatal. No podía volver atrás, porque el enemigo le cerraba el camino. Podía escuchar el trote de los caballos y las voces, que anunciaban la proximidad del enemigo. Entonces, se sentó y llorando vió brillar el anillo, por lo que se acordó del mensaje. Sacó el papel, lo abrió y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso para el momento…

Simplemente decía “ESTO TAMBIEN PASARÁ”.

En ese momento fue consciente que se cernía sobre él, un gran silencio. Los enemigos que lo perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino. Pero lo cierto es que lo rodeó un inmenso silencio. Ya no se sentía el trotar de los caballos. Se sintió profundamente agradecido, pensó en el sirviente y en ese maestro desconocido. Esas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel y volvió a guardarlo en el anillo. A los dìas, reunió nuevamente lo que quedaba de su ejército y reconquistó su reinado.

Ese día en que estaba victorioso, en la ciudad hubo una gran celebración con música y baile…y el rey se sentía muy orgulloso de sí mismo. Mandó a llamar al anciano para recompenzarlo, pero cuando este estuvo a su lado le dijo:

– “Apreciado rey, este es un buen momento para que recuerdes el mensaje del anillo”

– “¿Qué quieres decir?”, preguntó el rey. “Ahora estoy viviendo una situación de euforia, las personas celebran mi retorno, hemos vencido al enemigo”.

– “Escucha”, dijo el anciano. “Este mensaje no es solamente para situaciones desesperadas, también es para situaciones muy placenteras. No es sólo para cuando te sientes derrotado, también lo es para cuando te sientas victorioso. No es sólo para cuando eres el último, sino también para cuando eres el primero”.

El rey abrió el anillo y leyó el mensaje… “ESTO TAMBIEN PASARÁ”

Y, nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba. El orgullo y la soberbia habían desaparecido. Así pudo terminar de comprender el mensaje

Las funciones y los roles, también pasarán.

Lornis Hervilla © 2015

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Un comentario el “Qué somos y la cuestión de los roles

  1. Merli
    9 de noviembre de 2015

    Mi muy apreciado Caballero, me ha gustado mucho su publicacion y comparto la frase del anillo que me ha ayudado a tener fe en que las cosas siempre pasan y la constancia parte la roca mas dura. Un fuerte Abrazo

    Me gusta

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Esta entrada fue publicada en 20 de abril de 2015 por en Apego, palabras, sabiduría, Ser, significado y etiquetada con , , , , , , , .
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