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El espejo que refleja nuestro interior

La trampa de las palabras

Trampa de palabrasNoto con sorpresa, cómo investigadores, científicos, políticos, incluso profesionales formados para comunicar, dejan de percibir o por lo menos de tener en cuenta que las palabras son útiles hasta cierto punto pero que no son más que apuntadores a una realidad que en sí misma nos es esquiva cayendo por omisión en lo que podríamos llamar: la trampa de las palabras.

Las palabras no son el único medio en el que podemos comunicarnos de hecho, en una conversación presencial, el lenguaje corporal y el tono de voz comunican más que las palabras empleadas. Esto se ha estudiado y es fácil de comprobar y aunque estos resultados se suponen conocidos por la mayoría paradójicamente hay muchos divulgadores que quedan atrapados en ellas. Es como si teniendo un útil y muy afilado cuchillo, olvidaran que debe tomarse por el mango para no hacerse daño.

¿En qué consiste la trampa de las palabras?

La trampa consiste en confundir lo que se nombra con lo nombrado. Lo que se nombra por lo general es cambiante, está en movimiento, fluye. Las palabras en cambio, son mucho más estáticas, fijas, no suelen ni pueden llevar el ritmo de lo nombrado. Por ejemplo, pensemos en el término “sociedad”. Una cosa es el término otra, muy distinta a lo que estemos haciendo referencia. En primer lugar deberíamos preguntarnos, a qué está apuntando el término, en el caso del ejemplo, deberíamos preguntarnos a qué apunta el término “sociedad”. El saber a qué apunta, es el primer problema ¿Cómo sabemos que lo que yo entiendo por “sociedad” es lo mismo que está en la cabeza de los demás? Luego hay otro inconveniente, suele ocurrir que es difícil establecer el límite o borde de lo que es nombrado. Por ejemplo, si hablamos de un “río”, dónde comienza y dónde termina? Generalmente se le llama río a un proceso continuo y dinámico, pero también a una situación geográfica. ¿Si por ejemplo el río está seco, deja de ser río? ¿Qué tanta agua debe correr para que se considere con cauce, si es el caso de que la cantidad de agua es lo que define su condición de río? Consideremos que sus orillas pueden variar de acuerdo a si llueve o no, a la época del año, la erosión, etc. ¿Entonces si su borde varía, dónde comienza el río y dónde termina? y si hablamos de dónde termina el río, pensemos en que el mismo desemboca en el mar, dónde termina? Sería imposible saberlo con precisión. Ahora pongamos como ejemplo a las personas ¿Qué soy yo? ¿Dónde comienza y dónde termina mi ser? Para muchos incluyéndome, es una pregunta sin respuesta. ¿El agua que está en mis células soy yo también? ¿El oxígeno y los nutrientes que están en mi cuerpo forman parte de mi? ¿En qué momento el aire que respiro se convierte en mi? ¿En qué momento los nutrientes de los alimentos que consumo se convierten en mi cuerpo? Tal vez esos átomos, esas moléculas, esas sustancias un día formaron parte de usted, de uno de mis ancestros, de la tierra que un día cuando niño pisé. Entonces me doy cuenta que los límites los fijamos caprichosamente y a conveniencia y no habría problema al hacerlo si somos capaces de comprender que esos límites son una invención nuestra, sin comprendemos que no existen en realidad, y qué sólo se trata de una convención por conveniencia, por comodidad por la necesidad que nos impone el modelo que creamos con el lenguaje. No es un problemas si estamos permanentemente conscientes de que no conocemos, no hemos conocido, ni conoceremos la realidad a través del lenguaje ni de nuestros sentidos, y que creer lo contrario es más que un error, pero saberlo y sin embargo obviarlo es un horror y una muestra de la más profunda arrogancia.

¿Quiere decir que las palabras son negativas? Jamás. Son una bendición, sobre  dado que aún no hemos descubierto una mejor manera de comunicarnos sin usarlas, incluso las empleamos para pensar, pero debemos tener presente que las palabras pueden jugarnos muy malas pasadas si no tenemos en cuenta que son instrumentos limitados.

Tal vez por esta razón, los sabios maestros no suelen enseñan con palabras, sino con su silencioso y a la vez poderoso ejemplo.

Lornis Hervilla © 2015

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Un comentario el “La trampa de las palabras

  1. lorena reyna
    4 de diciembre de 2015

    Exelente reflexión Lornis. Si supieramos cuan golpean las palabras acompañadas de un tono d voz alto
    Se hace costumbre de generación en generación, hasta que alguno detecte y logre romper la cadena.

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Esta entrada fue publicada en 2 de enero de 2015 por en consciencia, discernimiento, palabras, PNL y etiquetada con , , , , , , , .
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