Reflexiones senoixelfeR

El espejo que refleja nuestro interior

El enamoramiento como un espejo

EnamoramientoNo en pocas ocasiones llegan a consulta personas que están saliendo de un proceso de enamoramiento. Dicho sea de paso, aprovecho para aclarar que no sólo podemos enamorarnos de personas, sino también nos enamoramos de situaciones, ideas, objetos e incluso de nosotros mismos.

¿Cómo es eso?

El enamoramiento es un pensamiento obsesivo que se manifiesta cuando creemos haber encontrado aquello que nos complementa. Opera de la siguiente manera:

  • Primero, creamos en nuestra mente un modelo de perfección de la pareja ideal, aunque como dije antes aplica para ideas, situaciones y objetos también. Este proceso creativo suele ser inconsciente, es decir, no sabemos que hemos construido en nuestra mente dicho modelo. En cuanto a pareja se refiere, el modelo que creamos se alimenta de lo que hemos aprendido en nuestra niñez, lo que consideramos en esa etapa como deseable, e incluso lo que consideramos no deseable, en cuyo caso nuestro modelo poseería características opuestas.
  • Segundo, una vez construido el modelo (generalmente no sabemos que lo hicimos), entonces comienza la búsqueda y así un día ocurre un milagro: encontramos a alguien o algo, que se ajusta al modelo de perfección que teníamos previamente en nuestra cabeza ¡Bingo!
  • Tercero, dada la fortuna de haber encontrado aquel tesoro, nos sentimos eufóricos, muy alegres, llenos de mucha motivación. Nos pasamos el día pensando en nuestro tesoro. Ahora bien, en el universo pocas cosas están quietas, hasta las rocas van cambiando con el tiempo. Es cuestión de que giren unas cuantas veces las manecillas del reloj para que ¡Bum! Comiencen a explotar las burbujas que sostenen aquel castillo mental.

Se me ocurre que el enamoramiento tiene una forma de campana de gauss invertida, podemos visualizarlo también como una gran depresión en una carretera plana, o como una especie de montaña invertida, porque de pronto estamos tranquilos y de repente todo parece fluir a velocidad vertiginosa. Incluso, hay una expresión que se dice mucho de sentir mariposas en el estómago, una sensación parecida al vértigo reflejado en la misma zona cuando caemos. Luego, cuando llegamos al fondo de la campana invertida, comenzamos a notar lo que es natural pero que no esperábamos, que la persona real, el objeto o situación de la que nos habíamos enamorado, no calza con nuestro modelo mental. ¡Oh¡ Aquí comienza el calvario de la subida. En este punto, las cosas comienzan a ir mal, ya que se nos hace difícil o imposible omitir los desajustes que obviamos al principio, cuando descendíamos emocionados por aquella bajada, el objeto de nuestro enamoramiento no calza. No, ahora los desajustes son demasiado evidentes y comienzan los problemas. Suele ocurrir que en esta fase comencemos a sentirnos decepcionados, incluso traicionados, y que atribuyamos la responsabilidad de lo que sucede a la persona objeto de nuestra obsesión. O sea, buscamos un responsable o culpable, primer error, y de paso, el culpable es el otro, la situación o el objeto, segundo error. Algunos incautos, comienzan a buscar en su mente, repasando el pasado con cuidado a ver si descubren qué fue eso que hicieron que dañó el cuento de hada en el que vivían, tratando de hallar unas pista que les indique en qué se equivocaron para que las cosas comenzaran a salir mal, sin ni siquiera sospechar que eso nada tiene que ver con las verdaderas causas de lo ocurrido.

¿Entonces, qué pasó?

El enamoramiento es toda una montaña rusa de emociones, pensamientos y sentimientos, y su paso deja tras sí un patrón o huella fácilmente identificable que resumo a grandes rasgos en las siguientes fases:

  1. Construcción silenciosa del modelo.
  2. Búsqueda de aquello que nos falta, reflejado en una persona, objeto o situación (que se ajusta al modelo que hicimos).
  3. Encuentro de esa persona, situación o cosa que creemos que nos proporciona lo que “necesitamos”.
  4. Euforia por el encuentro.
  5. Incio de problemas (invitables, dada la naturaleza cambiante de las personas, situaciones y cosas).
  6. Fase de decepción.
  7. Rompimiento de la relación acompañado de tristeza y rabia (despecho, guayabo).

¿Por qué se manifiesta el patrón?

Este patrón surge por el error de creernos incompletos,  sensación errónea que nos lleva a crear en nuestras mentes esos modelos que inconscientemente nos sentimos impulsados a encontrar para complementarnos. De allí surge con gran fuerza por ejemplo, el arquetipo de la media naranja, esa persona que se supone que nació especialmente para completarnos, bajo la prmisa errónea de que que somos un ser incompleto que debe ser completado. Con esto, no quiero decir que no podamos vivir un proceso de desarrollo personal, de camino evolutivo, al lado de nuestras parejas, pero este camino hay que recorrerlo con la convicción de que es en nuestro interior, por decirlo de alguna manera, que conseguiremos las respuestas, y sobre todo el equilibrio. Ninguna persona, situación, idea y mucho menos un objeto, van a lograr lo que nosotros mismos debemos descubrir. Mientras busquemos lo que supuestamente nos falta, seguiremos cayendo una y otra vez en el patrón del enamoramiento, siendo víctimas de nuestra propia creencia errónea.

¿Dónde queda el amor?

Muchos confunden erróneamente, amor con enamoramiento. Ya he escrito al respecto explicando la gran diferencia entre una y otra cosa, por lo que me limitaré aquí a decir que amor y enamoramiento no es en absoluto lo mismo, aunque si se relacionan.

Quienes deseen profundizar en el tema, pueden leer “La diferencia entre querer, amar y estar enamorado”

Cómo se relaciona el amor y el enamoramiento

Paradójicamente,  el enamoramiento surge justamente por la falta de amor hacia nosotros mismos. Entre otra cosas, el amor es aceptación pura y perfecta. Cuando dejamos de aceptarnos, buscamos en otros u otras cosas, aquello que nos convierta en aquel ser que idealizamos. Así surge el primer enamoramiento. El primer enamoramiento no es hacia la persona, objeto o situación que creemos haber encontrado, sino hacia el ideal que reside en nuestra mente y que construimosnosotros mismos. La persona, situación u objeto son sólo un medio de proporcionarnos aquello que consideramos nos falta y es secundario, y por cierto, bien egoísta. Es tal el grado de confusión, que por esa razón podemos enamorarnos una y otra vez. En realidad no nos enamoramos varias veces, lo que pasa es que encontramos varias personas (objetos o situaciones) que vuelven a coincidir con el modelo que mantenemos en la mente y que perseguimos sin saberlo. Es importante destacar que el modelo puede sufrir cambios, ya que es producto de nuestras experiencias y por lo tanto le hacemos ajustes. Por estas razones, los enamorados, pueden sustituir a una persona, situación u objeto, sin que esto le cause mayores traumas, con tal que les provea lo que “necesita”. Podemos decir entonces que el enamoramiento es la enfermedad que contraemos cuando no nos amamos.

¿De qué sirve el enamoramiento?

Hubo un tiempo en el que consideré el enamoramiento como un fenómeno no deseable que no ofrecía beneficio alguno. Sin embargo, creo que podemos sacarle provecho si lo vemos como un espejo, uno bien particular que nos permite descubrir en primer lugar, que no nos estamos amando, y en segundo lugar, que nos ayuda a identificar aquello de lo que creemos carecer y que “encontramos” en el otro, en el objeto o situación de la cual nos hemos enamorado. Es importante que no perdamos de vista el hecho de que el amor es SER, y nos impulsa a SER, mientras que el enamoramiento es tener, nos impulsa a buscar y encontrar cosas, a dar y recibir, a llevar una especie de libro de cuentas donde podemos anotar en qué medida damos y en qué medida recibimos, a esto suelo llamarlo: amor mercantilista, que en definitiva no es amor sino una especi de sociedad empresarial en el que las partes negocian para intercambiar bienes, por ejemplo: placer a cambio de dinero, compañía a cambio de cariño, seguridad a cambio de servcio, o una combinación de todas estas y otras. Esas relaciones mercantiles están destinadas al fracaso, sobre todo cuando alguno de los socios encuentra un mejor proveedor dispuesto a ofrecer más o mejor por el pago ofrecido.  El amor en cambio es ser, y para ser, no requerimos nada, por esta razón cuando estamos en amor, el resto es intrascendental, dar y recibir se convierten en lo mismo porque gozamos el dar sin esperar recompensa por lo dado y gozamos al recibir. En el amor damos las gracias cuando podemos dar, y el que recibe da las gracias porque brinda la oportunidad de que alguien de y viceversa. Esto no sólo se manifiesta cuando nos alegramos de que  a nuestra pareja le vaya bien en algo que emprende, o en lo que hacemos por nuestros hijos, que son ejemplos evidentes, sino también en situaciones menos familiares como cuando ayudamos a un desconocido al que jamás vamos a ver en el futuro y del que no sabemos nada, cuando oramos por un enfermo, incluso cuando sedemos el paso. Estas expresiones de amor, generan sentimientos agradables, que disfrutamos sin apego a lo externo, compartimos y hacemos sin ánimos de poseer ni controlar. A través del amor, dejamos de temer porque dejamos de pensar en que podemos perder, lo cual es una de las causas del miedo, y a su vez, este temor surge cuando creemos que tenemos, poseemos y podemos controlar. Por esta razón, el amor es liberador. No sólo nos libera a nosotros, sino que libera a las personas con las que compartimos en el sentido de que ya no sienten sobre ellas ninguna presión nuestra, nigún reclamo para que nos proporcionen algo. Como decía Stephen Covey quien ya no está en este plano físico, en su excelente libro titulado “Los siente hábitos de las personas efectivas”: las relaciones más maduras son de interdependencia. Decía Covey que la interdependencia era el nivel más elevado de relación, precedido por la independencia que era un estatus de madurez intermedio y la dependencia que era el nivel de madurez más bajo. El enamoramiento es sinónimo de dependencia. El amor en cambio, nos lleva a la interdependencia. Si en algún momento, descubrimos que estamos enamorados, e insisto que aunque solemos relacionarlo con personas, también podemos enamorarnos de ideas, situaciones y objetos, si nos descubrimos enamorados, aprovechemos esto para identificar en qué debemos trabajar, a fin de lograr ese equilibrio interno y sobre todo, esa expresión de amor.

Entonces, qué podemos hacer

Creo que una forma útil de liberarnos del enamoramiento, es comprender su naturaleza. El enamoramiento es la búsqueda de la satisfacción de las expectativas. Entonces, si dejamos de tener expectativas, deja de surgir el enamoramiento. Cuando le digo esto a quienes me consultan, suelen sorprenderse y preguntarme “¿Entonces, voy a vivir sin expectativas, no voy a tener expectativas por nada?” Mi respuesta, acompañada de una sonrisa es “Si, es mejor vivir sin expectativas”. En lugar de ello, vamos a vivir Expectantes. Allí radica una diferencia enorme. Expectativa es comparar los resultados que elaboré en mi cabeza (pasado) con lo que estoy presenciando (presente), esto casi de manera invariable nos lleva al estrés y a la decepción, muchas veces también mantenemos un ojo en el futuro pensando si lo que va a ocurrir (futuro) se corresponderá con lo que esperamos. La expectativa entonces nos obliga a ver el pasado, el presente y el futuro, claro está, diluyendo nuestra concentración en lo que importa más. Estar expectantes, o tal vez debería decir, ser expectantes, nos permite estar completamente presentes. No significa que jamás veremos el pasado, pero lo vemos para aprender de él solamente. Hacemos lo mejor posible en el presente, pero sabiendo que el resultado no nos pertenece. De esta forma, nos maravillamos ante lo que presenciamos y todo lo que vivimos se convierte en una experiencia maravillosa. Por ejemplo, cuando viajamos, el que está con la expectativa del lugar de destino, no disfruta el recorrido del viaje y se pierde todo aquello. Quien hace el mismo viaje, pero siendo expectante, disfruta de la preparación del mismo, del recorrido, cuando llega al sitio y cuando se regresa, es decir, su experiencia no sólo es más completa, sino que también más divertida.

Cuando nos relacionamos con otros siendo expectantes, nos ajustamos al momento de los cambios naturales en esa persona (situación, idea o cosa). Esta flexibilidad nos permite adaptarnos y le permite a las personas manejarse con más holgura. Como no tratamos de controlarlas, poseerlas o dominarlas, las personas se sienten más a gusto con nosotros y la relación fluye. Así damos espacio para que nuevas personas lleguen a nuestras vidas y otras salgan, sin aferrarnos ni forzar las cosas.

Lornis Hervilla © 2014

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4 comentarios el “El enamoramiento como un espejo

  1. paula
    10 de diciembre de 2014

    Muchas felicidades por el blog, me parece extraordinario. Mi pregunta es : si una persona llega a estar completa consigo misma, es posible que pueda no experimentar el enamoramiento nunca más?? Es decir, que ya no pueda enamorarse?? Y es posible llegar al estado de amor o amar ( estado que usted explica en su post de la “diferencia entre querer, amar y estar enamorado”) sin haber pasado antes por una fase de enamoramiento/obsesión?

    Muchas gracias! Saludos

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  2. lhervi
    11 de diciembre de 2014

    Gracias Paula, bienvenida a este espacio. Me encantaron tus preguntas. A continuación la respuesta:

    ¿ Si una persona llega a estar completa consigo misma, es posible que pueda no experimentar el enamoramiento nunca más?

    Paula, las personas siempre estamos completas, lo que ocurre es que algunas veces nos distraemos o nos confundimos con el mundo ilusorio que construye nuestro cerebro y entonces dejamos de percibirnos como seres completos.

    La pregunta más bien sería ¿Si una persona está consciente de que es un ser completo, es posible que no pueda experimentar el enamoramiento nunca más? Mientras una persona esté consciente (es un proceso), no caerá en la ilusión del enamoramiento, es decir, no se obsesionará porque la consciencia lo mantendría en el aquí y ahora (despierto). Pero no se trata de que haya perdido la capacidad de enamorarse pues, en realidad no es una capacidad sino más bien la incapacidad de darse cuenta de que algo en la mente no está funcionando bien. Recuerda que cuando nos enamoramos, lo que hacemos es proyectar sobre el objeto de nuestro enamoramiento, una serie de cualidades que previamente, consciente o inconscientemente, habíamos definido. Buscando las coincidencias predefinidas para magnificarlas, obviando a la vez las cosas que no coincidieran con el fin de vivir esa ilusión. Esto no ocurre cuando estamos conscientes.

    ¿Es posible llegar al estado de amor o amar sin haber pasado antes por una fase de enamoramiento (obsesión)? La respuesta es un rotundo Si. Ahora bien, creo oportuno decir que el amor no tiene que ver con el deseo, la pasión, la atracción y otros sentimientos o manifestaciones mentales.

    Cuando hablamos de amor o de amar, hablamos de ser, de aceptación pura y perfecta. El modelo ideal, sería la aceptación pura y perfecta que manifiesta la Divinidad, Dios, Universo, o el nombre que tenga aquello que nos sostiene al permitirnos el libre albedrío. Otro ejemplo más cercano, es el amor que sentimos los padres por los hijos. Generalmente, los padres amamos a nuestros hijos sin importar como sean. Cuando aceptamos incondicionalmente a alguien, a alguna cosa o situación, si juzgarla, sin ofrecer resistencia, sin desear que sea de una u otra forma, sino simplemente observándola, dejándola ser, entonces podemos decir que amamos. Entonces, amar puede darse en cualquier ámbito y, algo curioso, no es necesario que haya una entidad que amar, para amar, ya que si estamos dispuestos a aceptar cualquier cosa sin juicio, sin resistirnos, aceptando que es como es, entonces estamos en amor. Lamentablemente ocurre con frecuencia que muchas personas confunden el amor con la pasión, y no comprenden que son cosas diferentes. Por ejemplo, en el caso de las parejas, podemos amarlas y a la vez sentir deseo, atracción o pasión por ellas, es decir, aceptarlas como son y a la vez sentir atracción por ellas.

    El amor es un estado elevado del ser, y lo otro (pasión, deseo, atracción) es la combinación de sentimientos, emociones y pensamientos. Otra cosa, el amor no es un estado que se alcance, sino una manifestación continua que requiere del momento presente y de una conciencia despierta. Por esa razón, pudiéramos amar durante un lapso de tiempo y en algún momento, dejar de hacerlo. ¿Cómo es esto posible? Ocurriría por ejemplo, cuando habiendo estado amando, dejamos de hacerlo para dar lugar al querer, que es el deseo de controlar, dominar o poseer.

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  3. Pingback: La diferencia entre querer, amar y estar enamorado. | Reflexiones senoixelfeR

  4. Julia
    15 de agosto de 2015

    Me ha parecido muy interesante. Pero quiero añadir una cosa fundamental. Cuando estamos tan ansiosos con encontrar el modelo perfecto que hemos hecho en nuestra cabeza, es porque no nos sentimos completos. Y no nos sentimos completos con razón, porque necesitamos a alguien que cubra todas nuestras faltas. Esa persona es Jesús, el hombre perfecto, así que encaja en el modelo de cualquier mente.
    Busca a Jesús y no necesitarás una persona, un objeto o cualquier cosa para sentirte mejor.
    Yo estoy enamorada de una persona, pero Jesús fue quién me completó antes de que yo le conociera.

    Juan 3:16. Ahí encontrarán la muestra del mayor amor que nadie ha tenido jamás con ustedes.

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Esta entrada fue publicada en 24 de septiembre de 2014 por en Apego, enamorarse, Pareja, Relaciones y etiquetada con , , , , , , , , , , , , .
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