Reflexiones senoixelfeR

El espejo que refleja nuestro interior

A qué no adivinas que tengo en la mano… La verdad

Es curioso cómo algunas personas, hemos sucumbido o sucumbimos a la necesidad de certidumbre en algún momento. Esta necesidad de saber con certeza y a la vez rechazar desconocer pareciera intrínseca en el hombre pero, ¿en realidad es siempre así? Creo que no siempre, pero querer tener razón, o pretender “tener la verdad en la mano” es más común de lo que parece, sólo que este comportamiento no siempre es fácil de distinguir pues, suele disfrazarse de distintas maneras como para colarse sin ser percibido.

En muchos casos, ser dueños de a verdad implica que tú, ellos, muchos o incluso todos deben estar equivocados, excepto yo por su puesto, que soy el privilegiado de tener “la verdad”. Hay casos en que la necesidad de certidumbre es tal, que podemos enfrascarnos en discusiones estériles que no tienen ninguna consecuencia ni sentido y así desgastarnos elaborando argumentos y demostraciones a fin de obtener una victoria pírrica que lejos de ayudarnos a sentirnos mejor, nos deteriora. Lo lamentable es que no solemos notarlo, porque la reacción ante el temor de la incertidumbre nos ciega y se pone por delante. De esta manera, en nuestra mente comenzamos a crear parcelas que “verdades” que hemos “conquistado”. Por ejemplo: “se” que el cielo es azul, “se” que el color naranja va bien es con el gris, “se” lo que es conveniente y lo que no, “se” que el tenedor y e cuchillo deben tomarse así, “se” que mis ideas políticas son ciertas, “se” que mi equipo de futbol es el mejor, “se cómo se le debe hablar a los niños, o “se” que mis hijos…, etc. Si cuestionáramos estos “se” o supuestos saberes, nos daríamos cuenta que muchos de ellos son sólo creencias, paradigmas adoptados que no tienen ningún asidero. No significa que adoptar estas creencias o paradigmas sea perjudicial per se, más en cambio, es útil o incluso necesario, que estemos conscientes de que no son verdades, y que más allá de eso, en realidad es muy poco lo que sabemos, o que tal vez no sabemos nada en realidad. Pero para sumirlo así, antes debemos revisar y enfrentar al paradigma de que “no saber” entraña terribles consecuencias. Asumir que la seguridad realmente es una percepción y que ser “dueños” de “verdades” no cambia nuestra situación en el Universo.

Ahora, no debe confundirse creer en verdades que vivir en la verdad. En el primer caso, lo que se pretende es contener lo incontenible, sería algo así como transportar el mar en baldes o cubetas para tenerlo siempre con nosotros. En cambio lo segundo es diferente, vivir la verdad es sumergirnos en el mar y disfrutarlo, sin pretender llevárnoslo, comprendiendo que somos nosotros quienes debemos ir hasta él para sumergirnos en sus aguas.

¿Por qué algunos tememos a lo desconocido?

Tal vez es que por mucho tiempo, los seres humanos hemos asociado lo desconocido con situaciones peligrosas, eventos en los que incluso poníamos nuestra vida en riesgo. Visualicemos por un momento, miles de años enfrentando calamidades y situaciones que se escapaan de nuestro control y conocimiento, fenómenos de diversas índole, terremotos, erupciones volcanicas, plagas, sequías, hambrunas, enfermedades, y hasta fenómenos cotidianos agravados por la oscuridad de la noche. Es bastante probable que todas estas situaciones crearan un fuerte anclaje que relaciona desconocimiento con extremo peligro. Claro está, no es la misma situación, desconocer cuáles son las plantas medicinales o comestibles, que desconocer cuáles son los países con más medallas olímpicas en el mundo. El primer conocimiento es importante para la sobrevivencia, el otro, no, sin embargo, en numerosas ocasiones dejamos de hacer esta distinción, y nos avocamos a defender cualquier idea, atrincherados y dispuestos a defenderlas como si se tratase de algo vital.

Detrás de esta reacción de querer tener “la razón” o “la verdad”, está el hecho del prestigio. La necesidad egoica de “saber” para distinguirnos de los que “no saben”. Pero si hacemos un análisis de la situación, nos daremos cuenta que detrás está el mismo temor a la supervivencia del que había hablado antes. Ahora bien, la idea de comprender el proceso no es el de hacer un juicio hacia la persona temerosa de no saber, ya que lo que la impulsa a actuar de esta manera es precisamente el temor implícito de no sobrevivir, más bien la idea es que seamos capaces de identificar ese temor para irlo desmontando en nosotros mismos. Esto me recuerda uno de los cuentos del Mulá Nasrudín que más me gustan. Nasrudín es un famoso personaje de los cuentos populares del Oriente Medio y hay numerosas historias que lo colocan como el personaje central.

Nasrudin y el erudito

Cuentan que en una época tenía una barca desvencijada en la que trabajaba llevando a las personas de un lado a otro del río. Un día, cruzaba a un profesor muy arrogante que le preguntó con altivez, si la travesía sería inquietante. El Mulá Nasrudín le confeso que no entendía la pregunta, ya que no sabía que significaba inquietante.

El profesor, lo miró con asombro y le preguntó

– ¿Qué, nunca has estudiado gramática?”

– Dime, ¿cuánto es ocho veces seis?

– No tengo idea, – respondió otra vez el Mulá -.

– ¿Cómo escribes “magnificencia”?

– No lo hago, – respondió Nasrudín -.

– ¿No estudiaste nada en la escuela?

– No, – respondió al Maestro -.

– En ese caso, ha perdido la mitad de su vida.

.

Justo entonces, se desató una tormenta feroz y el bote comenzó a hundirse.

– Profesor, – dijo Nasrudín -. ¿Alguna vez aprendió a nadar?

– No, – le respondió -.

– En ese caso, ha perdido toda su vida, porque nos estamos hundiendo.

Como dije antes, el deseo vehemente a tener razón, puede estar asociada a la necesidad de detentar poder o ponernos por encima de otros (en nuestra mente). Todos estos casos no son más que reacciones al temor por creer amenazada la supervivencia. Inconscientemente, el razonamiento es el siguiente: si yo soy fuerte, entonces corro menos peligro, dado que los débiles son los que caen primero. Además, siendo más fuerte, en este caso a nivel intelectual, tengo más posibilidades de hacerme de recursos para mi subsistencia. Por otro lado, ya no tengo que aprender algo nuevo, ya que de tener que hacerlo, tendría que abandonar mi zona de confort. De ahí el dicho aquel de “Cuando creía tener todas las respuestas, cambiaron todas las preguntas”.

Hay otra historia que me gusta mucho y de la que se pueden hacer múltiples interpretaciones.

Dicen que en una ciudad de Grecia, vivía un sabio famoso por tener la respuesta a todas las preguntas. Un día un hombre quiso ponerlo en ridículo, y le confió a un amigo que había ideado un plan para engañar al sabio. Su idea era poner al sabio en un aprieto del cual no pudiera salir. Le dijo al amigo:

– Ya verás como voy a engañar a ese sabio. Voy a llevarle un pájaro que sujetaré en la mano y le preguntaré si está vivo o muerto. Si me dice que esta vivo, lo apretaré con fuerza y una vez muerto lo dejaré caer al suelo; si me dice que está muerto, abriré la mano y lo dejaré volar.

El hombre llegó hasta el sabio y la hizo le pregunta:

– Sabio, el pájaro que tengo en la mano, ¿está vivo o muerto?

El sabio miró al joven, sonrió y le dijo:

-Muchacho, la respuesta está en tus manos.

Ahora propongo que nos hagamos las siguientes preguntas:

¿Qué necesidad tenía el hombre de probar al sabio?

¿Alguna vez has sentido la necesidad de poner a prueba a otra persona?

¿Qué te motivó a hacerlo?

Algunas veces “el sabio” al que retamos está personificado en una situación, y sin necesidad de atravesarla, lo hacemos para probarnos. ¿Probar qué? ¿Ante quién?

 

Bueno, si dudamos de nuestras fuerzas, de nuestras capacidades, tal vez sea necesario conseguir una prueba que nos permita convencernos de que si podemos.

 

Lornis Hervilla © 2012

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 16 de octubre de 2012 por en Apego, consciencia, palabras, PNL, sabiduría y etiquetada con , , , .
Follow Reflexiones senoixelfeR on WordPress.com

Enter your email address to follow this blog and receive notifications of new posts by email.

Únete a otros 6.748 seguidores

Entradas recientes

<head> <meta name="publisuites-verify-code"; content="aHR0cHM6Ly9yZWZsZXhpb25lc3Nlbm9peGVsZmVyLndvcmRwcmVzcy5jb20="> </head>

Categorías

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 6.748 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: