Reflexiones senoixelfeR

El espejo que refleja nuestro interior

Un amor no correspondido

Esta reflexión surge a raíz de los comentarios y la pregunta que hizo el amigo Carlos respecto al artículo La diferencia entre querer amar y estar enamorado. El comentario y la pregunta con detalle esta en el siguiente link. De manera resumida, Carlos plantea que conoció a una mujer en su trabajo, y que luego de unos años, considera que está enamorado de ella y que ella le corresponde de cierta manera. El detalle es que la dama está casada, por lo que él no quiere confesarle lo que siente por temor a las consecuencias que pudieran suscitarse. Al final, Carlos me pregunta si “un amor no correspondido” puede considerarse verdadero.

Antes de responderle a Carlos, quiero agradecerle de corazón el haber manifestado su punto de vista con respecto al artículo, por la honestidad con que lo hizo, y sobre todo, que decidiera compartir su vivencia. Esto que nos plantea Carlos, es algo que ocurre con frecuencia.

Desde mi punto de vista, una de las cosas más desgastantes a nivel mental, son los pensamientos repetitivos, aquellos que surgen en nuestras cabezas una y otra vez, zumbando como abejas en un panal. La confusión, suele llevarnos a ese estado mental, pero no debemos verla necesariamente como algo netamente dañino, porque al mismo tiempo, es un síntoma del proceso de aprendizaje. También los dilemas son desgastantes mentalmente cuando nos quedamos atascados en ellos. Esto me recuerda una frase que le atribuyen a Siddarta Gautama, mejor conocido como Buda: “Si el problema tiene solución, ¿de qué te preocupas? Si el problema no tiene solución, ¿de qué te preocupas?” Quedarnos atascados en las intersecciones de las posibles alternativas, es desgastante e incluso puede afectar nuestra salud y otras dimensiones de nuestro ser. Digo todo esto porque intuyo que el compañero Carlos, debe estar un tanto confundido y en un dilema.

La confusión

Para evitar confusiones debido a lo que significan las palabras que usaré al hablar de amor, de querer y enamorarse, continuaré con la definiciones que hice de las mismas en el artículo La diferencia entre querer amar y estar enamorado.  Entonces, cuando hable de amar, estaré hablando de un estado de conciencia, más que de un sentimiento. Un estado de conciencia es algo que arropa a nuestro ser en toda su expresión, es algo que resuena en lo mental, emocional, espiritual y en lo físico, es decir, en todos los ámbitos de nuestro ser, y en definitiva, en todos los aspectos de nuestra vida.

Querer es un sentimiento, su ámbito de acción es mucho menor al del amor, aun cuando sea positivo. Los sentimientos dependen de los pensamientos y suelen repercutir en nuestro ser, pero jamás de la manera en que lo hace un estado de conciencia. El sentimiento queda subyugado al estado de conciencia y no al revés.

Enamorarse, es un estado mental de obsesión. En ese estado mental proyectamos, en alguna persona o circunstancia, una imagen que hemos construido en nuestras cabezas previamente y que no tiene que ver en realidad con la persona o situación en cuestión. A raíz de una pregunta que me hizo la amiga Karen, expliqué con una metáfora, lo que significa enamorarse, y fue publicado en el post Sobrevivir al enamoramiento. Enamorarnos no tiene que ver con querer, ni mucho menos con amar. Aunque algunas veces, pudiera ocurrir que se solape el querer con el enamorarnos, ya que el ámbito del querer está asociado a sentimientos y pensamientos, pero es imposible que amemos y nos enamoremos de alguien al mismo tiempo, porque el estado de consciencia del amor, no permite que nos obsesionemos, ni que pretendamos poseer al otro o idealizarlo. El estado de conciencia al que llamamos “amor”, no crea ataduras sino libera, no percibe distancia, ni se ofusca. Como es un estado de conciencia, rige y repercute en todos los aspectos de nuestra vida. En lo emocional, nos da una sensación de gozo, en lo sentimental, de alegría, en lo mental, nos sitúa en un estado de paz, en lo físico, nos hace saludables, rozagantes y hermosos.

Más allá de los términos que utilicemos, lo importante es que no perdamos de vista el ámbito de acción al que nos referimos con las palabras que usamos, a qué le estamos apuntando. Cuando hable de “enamoramiento”, estaré hablando de pensamientos, y en el caso que planteó Carlos, hay un componente importante de pensamientos, que muy probablemente estén afectándolo negativamente robándole la oportunidad de estar en paz.

Cuentos y realidad

El mito del enamoramiento y su supuestos beneficios, ha sido expresado en obras literarias, y escenificado en teatro, cine y televisión. Esto ha mantenido y esparcido la falsa creencia de que tiene que ver con el amor y que además es algo positivo. Pero este mito no dista mucho al de “la fuente del agua de la juventud eterna”, o la del “santo grial”. En realidad, son tergiversaciones de aspectos más profundos, trivializaciones producto de mentes que no están claras y que lamentablemente transmiten y propagan los pensamientos de sus confundidas mentes. Pero no debemos dejarnos confundir, el enamoramiento es un estado mental perturbador que nos perjudica, y uno de los síntomas que caracterizan a esta enfermedad, es que quien la sufre ve espejismos. También es importante tener en cuenta, que casi todos corremos el riesgo de contraer esta enfermedad mental, que afortunadamente es temporal, si estamos distraidos, pero podemos evitarla si nos mantenemos presentes pues, la consciencia aleja esta perturbación de nosotros, como si se tratase de una vacuna.

El enamoramiento es adictivo

Lo terrible de la enfermedad a la que llamamos enamoramiento, en realidad no son sus síntomas, que como ya dije, pasan, sino el apego o gusto que pudiéramos desarrollar por el enamoramiento per se. Es decir, nos hacemos adictos a la enfermedad. Por esta razón, verá a personas que cambian de pareja como de ropa interior, o que andan en búsqueda incesante de nuevas pasiones en diversas áreas, ya que se han hecho adictos al enamoramiento y nada de lo que hacen los satisface pasado un lapso de tiempo. A estos enamorados del “enamoramiento” o del “estar enamorados”, no les interesan las personas ni las situaciones, lo que les interesa, inconscientemente, es vivir la experiencia de enamorarse una y otra vez. Literalmente se enamoran de enamorarse.

El dilema

El dilema surge cada vez que tenemos que elegir entre dos opciones que no terminan por parecernos adecuadas. En el caso planteado por Carlos, es entre “hacer” o “no hacer”. Hacer implicaría decirle a la dama lo que siente, o enamorarla o alejarse, es decir, hacer implicaría moverse del punto muerto en el que se encuentra. No hacer sería, quedarse “hibernando”, esperando a que todo pase y se resuelva como por arte de magia. En realidad, no hay problema en si hace o no hace, la cuestión está en lo que él interpreta de la situación, he allí lo que le agobia.

Lo que interpretamos

Lo que percibimos del mundo está filtrado por nuestros sentidos, por nuestras creencias, por nuestros intereses, por nuestras emociones y sentimientos, en definitiva, hacemos una interpretación caprichosa de lo que ocurre realmente. Estar conscientes de ello es útil, porque entre otras cosas, nos ayuda a comprender que no sabemos nada, nos hace asumir la incertidumbre de una manera activa, adoptando una postura menos tajante.  Las creencias surjen de nuestras experiencias y las emociones que experimentamos cuando las vivimos, también de lo que nos dicen y principalmente de lo que observamos de las personas que están en nuestro entorno, y todo esto comienza desde que somos muy niños.

Habiendo comentado lo anterior, voy a responder parte por parte lo planteado por Carlos.

Cuando Carlos dice que fue observando en ella (la dama de la que dice estar enamorado) características que valora mucho, en realidad esta diciendo, que la chica objeto de su admiración, posee características de la persona ideal para él, la que construyó en su mente y que la precede a ella. Osea, ella se ajusta a lo que él considera admirable, evidencia de la comparación entre lo mental y lo real. En el amor no hay comparaciones, sino apreciación viva y presente de lo que se manifiesta, por esta razón, me atrevo a afirmar que en realidad no la ama, sino que está enamorado de ella, es decir, ve en ella características de la persona ideal. Esto no quiere decir que no la aprecie, e incluso que la quiera, pero definitivamente no la ama.

Ser correspondido

Luego dice que le encantaría ser correspondido. Voy a ilustrar mi respuesta con un anécdota personal. Cuando estaba pequeño veía como mis padres hacían esfuerzos para salir adelante. Ambos daban lo mejor de sí para darme a mí y a mis tres hermanos, una vida mejor de la que ellos vivieron. Como soy el mayor, tuve la fortuna de presenciar cómo fuimos surgiendo y todos los esfuerzos que hicieron. Por mi propia cuenta, comencé a sentir la necesidad de devolverles lo que habían hecho por mí. Cuando comencé a trabajar  profesionalmente, tenía como una de mis metas, ofrecerle a mis padres una vida placentera a cambio de todas las cosas que habían hecho, me sentía en deuda con ellos. Luego, me casé y poco tiempo después nació mi hija. Al verla por primera vez, todo el mundo cambió en un instante. Una de las cosas que comprendí de inmediato, es que yo, de manera automática, por el profundo amor que sentí súbitamente por esa pequeña niña, estaba literalmente dispuesto a dar mi vida por ella sin el menor reparo. Ese día, el más significativo de mi vida consciente, viví el amor más grande que había conocido jamás, y supe que ella nunca me debería nada, porque todo lo hacía por ella, era impulsado por el amor.

En el momento en que escribo ahorita, han pasado doce años y cinco meses desde aquel maravilloso día, y lo que siento por ella y por mi hijo de once años es similar: amor incondicional. Lo que hago por ellos lo hago sin pensar en retribuciones, simplemente porque los amo. Desde ese día, dejé de sentir que les debía a mis padres, y dejé de asociar retribuciones con amor. Claro, igual los amo y deseo y hago lo que está a mi alcance para que estén bien, pero no siento que les deba, lo hago por amor. Tampoco me he puesto a pensar si mis hijos me quieren como yo a ellos, ni mucho menos, en realidad, ni si quiera me importa, me basta con lo que siento. La verdad es que jamás sabremos cuanto nos quieren las personas, o si nos aman, si sólo nos aprecian un poco, o nada, sólo podemos saber lo que nosotros sentimos. Por eso, y desde que he tenido esta consciencia, sólo me ocupo de querer. Entonces Carlos, en el caso de ella o de cualquier otra persona, jamás sabrás si te quiere o si te ama. Tal vez trates de inferirlo por lo que te digan o por lo que hagan, pero nunca sabrás si te equivocas o qué tan profundo es el sentimiento, y dudo que haya manera saberlo y mucho menos de medirlo. Entonces, permíteme que te recomiende que no pienses en eso, pero si lo haces, si esperas retribución, ten entonces la seguridad que no es amor lo que sientes por esa persona. El verdadero amor, no espera nada a cambio.

Estar más tiempo juntos y la ley de los crecimientos decrecientes

Más abajo dices que deseas estar más tiempo con ella. ¿Has escuchado hablar de la ley de los crecimientos decrecientes? Es un principio que se puede observar en la naturaleza, y que se ha estudiado a nivel matemático, aprovechándose este conocimiento en áreas como la economía y la mecánica. Voy a explicarlo con dos ejemplos. Imagina que estas muy sediento, entonces llegas a un lugar y estas dispuesto a comprar una botella de agua. Supongamos que satisfaces tu necesidad de agua con la primera botella. Sin embargo, el dueño del lugar te ofrece otra botella por la mitad del precio de la primera, y decides tomarla. Esa segunda botella, ya no la disfrutarás tanto como la primera, pero igual te la terminas. Luego el vendedor, te dice que por ser buen cliente, te regala una tercera botella, si la tomas allí mismo. Supongamos que decides tomarla porque es gratis, pero a la vez, tu cuerpo está saturado de agua, lo más probable es que esa botella de agua, no sólo dejes de disfrutarla, sino que sufras para ingerirla. Si el dueño, ahora te ofreciera pagarte lo que te costó la primera botella de agua si te tomas otra, lo más seguro es que no aceptes. Es decir, el disfrute del agua ira decreciendo a medida que la ingieras, y habrá un punto en que incluso, llegues a aborrecerla. Ocurre igual con los auntomóviles. Imagina que tienes un auto de 80 caballos de potencia máxima y una velocidad tope de 170 Km/h en plano. Imagina que inviertes un dinero para aumentar su potencia, imagina que incluso se la duplicas, ¿crees que se duplicará su velocidad? No, no se duplicaría, sería menor al doble de la velocidad tope original. Ahora imagina que inviertes más, y triplicas su potencia, tal vez añadiendo otro motor. Este incremento, no haría que el hipotético vehículo triplicara su velocidad, es más, sería poco el incremento que lograrías. Este fenómeno se  manifiesta en muchas situaciones de la vida, y es muy útil para comprender que no necesariamente añadir más significa obtener más. Si añadieras más tiempo con esa persona, en un punto dejarás de experimentar lo que vives ahora. Incluso, puede hacer que la aborrezcas. Algunas parejas que no comprenden esto, y llegan a agobiarse tanto el uno al otro, que terminan detestándose sin saber porqué, y luego se preguntan qué ocurrió y por qué las cosas no son tan agradables como antes, sin darse cuenta que fueron ellos quienes asfixiaron la relación por no darse espacio para vivir la necesaria individualidad.
Fachadas

Cuando dices que la persona parece ser feliz en su matrimonio, me recuerdo de algunos dichos: “los trapos sucios se lavan en casa”, “a mal tiempo, buena cara”, etc. Si esta dama de la que hablas, asumió uno de estos o su equivalente, ¿Crees que te darás cuenta si las cosas van bien o no en su matrimonio? ¿Cómo puedes estar seguro? Tal vez ni ella lo sabe. ¿Acaso crees que las personas pueden saber a ciencia cierta si las cosas están bien o no en su matrimonio? Puede ser que probabilísticamente sepan algo, pero jamás podrán estar seguros. Si quienes están en la relación no pueden saberlo, ¿Crees que una persona fuera de la relación, sabrá más? Ahora bien, el matrimonio no hace felices a las personas, las personas son o no son felices dependiendo de lo que decidan. La felicidad es una elección individual. Eso de que una persona tiene la facultad de hacernos felices, es otro mito impuesto como el del enamoramiento. La única persona que puede hacerte feliz, es la que miras al espejo.

Otra vez las creencias

Más abajo comentas: “temo que si ella siente algo por mí, pueda tomar una decisión de la que pueda arrepentirse”. No sé a qué decisión te refieras, ¿A ser infiel? ¿A divorciarse? Cualquiera que sea a lo que te refieras, ella es la responsable por lo que haga, por mucho que seas capaz de influenciarla. Recuerdo una película conocida en mi país con el títulode “El abogado del diablo” y en España como “Pactar con el diablo”. fue protagonizada por Keanu Reeves (el abogado) y Al Pacino (el diablo). La película, más allá de los efectos, trata el tema de las elecciones. Hasta qué punto somos influenciados y qué tan responsables somos. Me fascinó lo que dice el personaje del diablo en la película: “Yo no hago que las cosas pasen, ni obligo a nadie a actuar. Yo solo pongo el escenario”. Cuando lo escuché decirlo, resonó en mí y supe que era cierto. Entonces, si ella elige o no hacer algo, en realidad, tu estarías colocando el escenario. Ahora la cuestión es la siguiente, en realidad lo que te remuerde la conciencia no es lo que ella elija, sino hacer el papel de diablo. Pregúntate si estás dispuesto a iniciar una guerra por una causa que vale la pena, o si se trata de un capricho solamente. ¿Estás dispuesto a llegar hasta el final? Lo que te debe ocupar no es lo que ella pueda decidir, sino lo que tú elijas. ¿Hasta dónde quieres llegar? ¿Serás capaz de estar en paz con el resultado? El balón está en tu cancha, toma las decisiones desde el corazón y sal del letargo, deja de pensar en las decisiones de otros y ocúpate de tomar las tuyas.

Tal vez, lo mejor es que te alejes un tiempo, para que aclares tu mente y te asegures de alinearla con el corazón, incluso si te es posible, procúrate unas vacaciones. Pero recuerda, nadie nos puede hacer felices más que nosotros mismos, a través de nuestra propia decisión, lo demás es ilusorio y pasajero.

Amor no correspondido

Finalmente, respondo a tu pregunta, ¿un amor no correspondido puede considerarse verdadero?
Te pregunto, ¿Amas al planeta?, ¿Amas el mar? ¿Amas las aves, los animales, el aire, el sol, los ríos, la lluvia? Imaginemos que amas algo que no sea a esta persona. Imagina que amas la libertad o la vida. ¿Te preguntas si lo que amas te ama devuelta? ¿Cuestionas lo verdadero de tu amor por eso que amas, por el hecho de no estar seguro que “eso” te ame a ti? ¿Dónde reside el amor que sientes? Quién más que tú, puede dar fe de lo que siente. Tal ves lo que sentimos es una de las pocas cosas de las que pudieramos estar seguros, ya que no podemos confiar en nada más por lo engañosas que son nuestras percepciones. Como ya lo expliqué antes, el amor no espera nada a cambio, así que el amor jamás espera ser correspondido. El amor Es, no espera. La expectativa, espera, y se disfraza de amor a través del apego. El amor, es algo vivo,en cambio la expectativa, es algo muerto. Experimentar amor, es un regalo, es vibrar en sincronía con el Universo, por lo tanto, amar no requiere retribución, porque es la retribución. ¿Puede el amor, considerarse verdadero? En el Universo, no hay otra verdad que el amor, lo demás es ilusión.

El amor es lo único verdadero.

Lornis Hervilla © 2012

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17 comentarios el “Un amor no correspondido

  1. Merli
    15 de agosto de 2012

    Felicitaciones Lornis, Excelente post.Y gracias por tus reflexiones.

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  2. drami2012
    15 de agosto de 2012

    Primero que nada Lornis te felicito por la manera tan clara y sencilla que tienes de expresar tus ideas, los que nos permite entender claramente lo que nos deseas transmitir.

    Con relación a tu post, me atrevo a comentar que lamentablemente desde pequeños nos han bombardeado el cerebro con cuentos rosas donde lo único que logran es confundirnos y crearnos falsos conceptos sobre el amor, y luego a lo largo de nuestras vidas nos desgastamos en una constante búsqueda de lo que erroneamente nos definieron como el “amor verdadero”, con lo cual lo único que obtenemos es una serie de aciertos y desaciertos que a la final nos deja agotados y quejándonos de que “el amor no sirve” cuando en realidad lo que no sirve es lo que siempre hemos creido de él.

    No estamos entrenados para amar conscientemente pero no es imposible, asi como tampoco es imposible superar el dolor que nos deja cuando termina lo que creíamos era el amor de nuestra vida.
    Definitivamente el tema sobre el amor es muy complejo y te da material para escribir mucho, asi que espero seguir leyendo más posts relacionados.

    Una vez mas felicidades, y gracias por compartir tus conocimientos!

    Denise

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  3. Lisseth
    15 de agosto de 2012

    Hola Amigo Lornis de corazon a corazon gracias que profundo te deseo muchas bendiciones

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    • lhervi
      16 de agosto de 2012

      Gracias por tus palabras Lisseth, de verdad sería muy grato contar con tus aportes.

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  4. Carlos
    16 de agosto de 2012

    Es admirable la forma que tiene de exponer claramente tus ideas. He de reconocer que me he enganchado a tu blog, amigo Lornis. Y muchas gracias por ser tan atento y responderme. Intentaré explicarme lo mejor posible.

    Admito sin complejos considerar el amor como un estado de conciencia, que nos libera y no crea ataduras. Como es una postura desinteresada y filantrópica, nadie duda de que siempre es positivo experimentar amor.

    Por otro lado, admito también que enamorarse suponga una idealización de la persona o cosa objeto del enamoramiento. Aquí no está tan claro si este sentimiento es positivo o negativo. En función del término que le asociemos, el enamoramiento tendrá connotaciones positivas o negativas. Tú utilizas “obsesión”, “ofuscación”, “estado mental perturbador” etc. (todas en cierto sentido negativo); mientras que si utilizamos “entusiasmo” y “fascinación”, el enamoramiento se ve de un modo mucho más positivo, ¿verdad? Opino que según las consecuencias que tenga en nosotros será bueno o malo, y que no tiene mucho sentido demonizar el enamoramiento “per se”.

    Esto en cuanto a la percepción meramente semántica del enamoramiento. Si ahora consideramos al amor como un estado de conciencia y al enamoramiento como un sentimiento, no los veo incompatibles en absoluto. Puedo amar a una persona por cómo es realmente, con sus virtudes y defectos, y al mismo tiempo estar enamorado de ella, porque se acerca a esa persona ideal que todos –repito, todos—tenemos en mente. Y es que todos nosotros tenemos una escala de valores, que nos sirve de guía para ser cada día mejores, ¿no es así? De acuerdo a eso, nos enamoraremos más fácilmente de una persona que posea esos valores en más alto grado que en otra que apenas los cumpla.

    Y es que las cosas no son fáciles. Incluso el hecho de AMAR algo no es tan neutro como pudiera parecer. Supongamos que amo al mar, a una gaviota, a una rosa. ¿Por qué amo a esa rosa y no a otra? Porque hay algo que la diferencia de las demás, y yo encuentro por esa diferencia, ese mar, esa gaviota o esa rosa me llena más, me satisface más o simplemente me agrada más que las demás. En cierto modo, ya estoy estableciendo una comparación entre un ideal (el color de rosa que a mí más me gustaría) con lo real (el color de las rosas que conozco, de las cuales aquélla es la que yo amo).

    Me ha sorprendido el leer que “no me he puesto a pensar si mis hijos me quieren como yo a ellos ni mucho menos, en realidad, ni siquiera me importa, me basta con lo que siento”. Naturalmente, entendiendo el amor de una manera tan aséptica como aquí, esto te conduce a esa conclusión. Sin embargo, el amor así entendido parece el estado de ánimo de un individuo aislado, sin interacción ninguna con el objeto de su amor. Esto elimina completamente el concepto de amor como relación bidireccional. De esa forma, podríamos amar incluso cosas que desconocemos, lo cual bajo mi punto de vista no debería llamarse amor, sino tener otro nombre: altruismo, humanidad, etc.

    Imaginemos un niño criado por padres adoptivos. El niño no conoce a sus padres biológicos, pese a que ya le han informado de que están vivos, pero en otro país. El niño puede sentir amor por esos padres biológicos aun sin conocerlos; será un estado de ánimo desinteresado, y no espera ser correspondido. Es amor, tal como lo define Lornis. Ahora pensemos en sus padres adoptivos, que lo cuidan, lo crían y le dan un hogar. El los quiere, ¿no será amor lo que siente por ellos este niño, incluso aunque espere recompensa en forma de cariño, de regalos o de compartir su tiempo? ¿No sería ridículo decir que no siente amor verdadero por estos papás que lo cuidan, sino que a quienes ama de verdad es a sus padres biológicos?

    Finalmente, estoy de acuerdo en que lo principal para alcanzar la felicidad está en uno mismo. Eso sí, hay un matiz importante, Lornis: unas malas condiciones externas pueden impedirte ser feliz, por mucho empeño que tú pongas; y al revés, una buena compañía puede aumentar tu felicidad aportándote cosas a las que tú nunca hubieras llegado por ti solo.

    Un saludo,

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    • lhervi
      16 de agosto de 2012

      Gracias por participar Carlos, y por exponer con honestidad tu punto. Lo que estoy propuse en la reflexión anterior no son verdades, sino el resultado de pensamientos, análisis y auto-observación. En realidad los post que publico, son 99,99% opiniones, sólo que las argumento con lo que considero, desde mi realidad, la cual de por sí es limitada. Partiendo de allí, no fue mi intención hablar en nombre del amor como su embajador o vocero, sino más bien compartir mi visión del tema.

      Con respecto a los términos, podemos cambiarlos, la verdad no son tan importantes las palabras que usemos si, y esta parte es crucial, si y sólo si, nos hemos puesto de acuerdo quienes nos estamos comunicando. Por eso, en uno de los post hice una especie de definición de lo que me refería, precisamente para ponernos de acuerdo a lo que le íbamos a apuntar con esos símbolos gráficos y sonoros a los que llamamos palabras.

      Partiendo de ese acuerdo, entonces dije que cuando hablara de “Amor”, me referiría a un estado de conciencia que engloba muchas cosas y que repercute en diversos aspectos de nuestro ser. Si lo colocáramos en una pirámide, el “amor” estaría en la cúspide, rigiendo desde allá arriba, todo lo que estuviera abajo.

      En esa hipotética pirámide, el querer estaría situado más abajo. Ya no sería un estado de conciencia, sino un sentimiento. El amor englobaría o contendría al querer, más el querer no implicaría amor.

      El enamoramiento, en cambio, no tendría que ver con querer. Más bien con querer poseer, con proyectar. Su reino sería lo mental, no lo sentimental. Entonces, en la supuesta pirámide, el enamoramiento sería parte de una capa distinta a la del querer.

      Puede darse la combinación querer-enamoramiento, dado que no son excluyentes. Una persona puede enamorarse y querer a la vez. Una parte de su mente esta obsesionada con la otra persona, y sus sentimientos son de afecto hacia esa persona.

      También se pueden dar solos, es decir, sólo enamoramiento o sólo querer. Incluso, puede ocurrir, que una persona se enamore de alguien y no la desee físicamente. De esto no hablé en el post, pero lo haré en el futuro, o viceversa, que desee a la persona físicamente, pero no la ame, ni la quiera, ni esté enamorado.

      El enamoramiento, desde mi perspectiva, tiene un efecto negativo en cuanto nubla nuestro juicio. Podemos emocionarnos con la retirada del mar antes del Tsunami, pero no significa que la vayamos a pasar bien cuando llegue la ola de vuelta. Podemos entusiasmarnos al embriagarnos con alcohol, pero no significa que sus efectos no sean dañinos para el cuerpo. La “felicidad” que se obtiene a través del enamoramiento, es la misma que obtiene quien ve un espejismo en medio del desierto. No sólo es efímero, sino que cuando nos damos cuenta de lo ocurrido, nos sentimos peor que antes. Por esa razón, para mi, el enamoramiento siempre tendrá una connotación negativa. Sin importar que por un momento breve, pueda parecer que es agradable. Podríamos preguntarle a un drogadicto, qué opina de lo que se acaba de inyectar, lo más probable es que diga que es lo máximo, pero todos, incluyéndolo, sabemos que no es verdad, y que su efímera euforia, es la causa de su permanente degradación.

      Cuando dices que: “nos enamoraremos más fácilmente de una persona que posea esos valores (los de nosotros) en más alto grado que en otra que apenas los cumpla” te digo lo siguiente. Hay una escala de valores que creemos tener, y la que tenemos realmente pero que desconocemos. De esa forma, nos hacemos una idea de lo que es un super-hombre o una super-mujer, pero es eso, un ideal. Lo que nos hace “mejores” no son los valores, sino la consciencia, aunque yo preferiría decir que lo que nos ayuda a despertar, no es la observación de ciertos valores, sino el despertar de la conciencia, el vernos reflejados en los otros y comprender que en realidad no somos distintos a ellos, que incluso, somos uno con ellos. Enamorarnos de quienes cumplen con esos valores, es enamorarnos de lo que hemos construido en la mente, es alegrarnos por haber encontrado a alguien que calza con lo que nosotros creemos es “bueno”. Eso es precisamente enamorarse y no tiene que ver en absoluto con lo que sentimos por la persona (la real), sino con lo que sentimos por la persona que esta en nuestra cabeza (creada por nosotros), y que ahora parece estar personificada en ese alguien especial.

      Cuando estamos dormidos, tendemos a rechazar lo desconocido, lo extraño, lo que no nos es familiar, lo que pareciera una amenaza. Es la ausencia de amor, que por cierto, lo voy a llamar temor o miedo. Cuando vemos desde el miedo, nos contraemos y cerramos. Somos capaces de expulsar, odiar, hacer daño e incluso hacer una guerra. Pero todo este comportamiento no es más que el producto del miedo o lo que es lo mismo, a la ausencia de amor. Cuando amamos, aceptamos. Por eso el maestro Jesús dijo en Mateo 5 43-48:

      “Mateo 5: 43 – 48
      43 «Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.
      44 Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan,
      45 para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos.
      46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos?
      47 Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles?
      48 Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial.

      Cito al maestro Jesús, porque creo que él si es un experto en el tema del amor. Entonces, mi estimado Carlos, en realidad, podemos amar a gente que no conocemos. Si lo quieres llamar altruismo, compasión, bondad, o cualquier otra cosa, no hay problema y bienvenido sea. Pero de que podemos amar (el significado que le di antes) a quienes no conocemos, e inclusive, a quienes nos adversan, si podemos hacerlo. Hay muchos testimonios que lo comprueban. Estoy seguro que tu conoces de ese tipo de historias y has sido protagonista en algunas de ellas. Lo que evita que no ocurra con más frecuencia, no es la falta de amor, sino dejar que sea el miedo el que rija nuestro ser. Somos seres amorosos por naturaleza, sólo que asustadizos.

      En mi próxima reflexión, que aspiro terminar y publicar hoy, hablo de uno de los seres que me ha inspirado más con su historia: Viktor Frankl. Pero hay uno más famoso aun y más contemporáneo: Nelson Mandela. Lee acerca de sus vidas, y verás que las condiciones no importan, si la conciencia está despierta. Ahora, observa a muchos artistas famosos, algunos, lamentablemente llevan vidas que los degradan y los sumen en la desgracia. No se trata del ambiente, sino de la consciencia que se desarrolla.

      Nadie nos puede hacer felices amigo Carlos, eso, es netamente individual porque está estrechamente ligado a nuestro libre albedrío; es una decisión.

      Apostaría a que no tienes hijos aun. Cuando ocurra, vas a descubrir lo que yo afortunadamente viví cuando vi a mi pequeña hija por primera vez. No hay manera de que yo pueda transmitir lo que se siente, pero cuando lo vivas, sabrás sin duda de que jamás habías amado.

      Pero recuerda, puedes hablar del chocolate, todo lo que quieras, pero jamás podrás hacer que la otra persona viva lo que tu experimentas al comerlo. Esa persona tendrá que probarlo, contra eso, no hay palabra que valga.

      Un abrazo estimado Carlos.

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  5. javier
    31 de diciembre de 2012

    De antemano gracias por la explicacion en tus propias palabras de lo que es amor y enamoramiento mucha gente los confunde por la delgada linea entre uno y otro y tu opinion al compararla con la toma de deciciones me gusto mucho seguire estudiando lo que aprendi hoy para ayudar a otros gracias

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  6. Juan
    13 de diciembre de 2013

    Excelentísima interpretación de los sentimientos humanos!!

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  7. MERYGRON
    13 de abril de 2014

    Hoy desperte con una terrible confusión si realmente la persona que esta a mi lada en este momento me quiere o me ama, ya se que en realidad no me ama pero si me quiere, lo contrario que me ocurre a mi yo lo quiero, hago todo para el sin esperar nada a cambio, que lastima que este artículo no lo lei ayer, quizas hoy que me estoy despidiendo de él y no se hasta cuando me hubiera ayudado mucho

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  8. Pingback: La diferencia entre querer, amar y estar enamorado. | Reflexiones senoixelfeR

  9. Thami
    5 de noviembre de 2015

    Tienes razón. Pero me podrías dar un consejo. Me gusta una persona y fui correspondida pero tengo problemas para expresarle que me gusta, siempre he sido tímida y con miedo a ser herida. A simple vista no me gusta y a veces lo trato alguito mal pero no es como lo quisiera tratar…

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    • lhervi
      5 de noviembre de 2015

      Thami gracias por participar, bienvenida. Lo que planteas es más común de lo que crees y pronto publicaré un post al respecto. Lo que planteas tiene varias aristas, como te dije, estoy por publicar un post para profundizar en el tema, pero puedo adelantarte lo sigiguiente: ” El único hombre que no se equivoca es el que nunca hace nada” Frase que le atribuyen a Johann Wolfgang Goethe.

      La timidez es en relidad un temor al rechazo, a no ser aceptado que esconde uno más profundo, la creencia de que no se es valioso. El miedo a ser herida, que también es un temor bastante común, suele surgir cuando hay la creencia de que otras personas tienen dominio de nuestras emociones. Entonces puedo decirte que en tu caso, menciones dos temores. La única manera de vencer al temor es enfrentándo, y para ello, nada como actuar. Es el caso del perro que jamás había visto su reflejo y un día al ir por agua se mira en un arrollo cristalino y se asusta. Muerto de sed después de varios días, decidió abalanzarse y así fue que pudo tomar agua. El miedo es paralizante y su antídoto es la respuesta traducida en acción equilibrada.

      MI consejo, y gracias por la confianza, trabaja en función de descubrir tu valía, seguro tienes dones que la Divinidad te dió para que los pusieras al servicio de todos, seguro hay cosas que haces muy bien y que a la gente le gusta, muy probablemente hay cosas que disfrutas profundamente cuando las haces. Pon esos dones al servicio de los demás y lo demás ocurrirá solo.

      Respecto a la timidez, pregúntate qué es lo peor que pueda pasar si ihaces algo. Comienza con pequeños pasos, por ejemplo, saluda a alguien que antes no saludabas, sonríele a la gente, di buenos días a todos con una sonrisa, habla con desconocidos en el transporte público o con quien te atiende o está detrás de ti en una cola, preséntatele a la gente que no conzcas y dale un apretón de manos generoso, etc. Eso sí, muy importante, no esperes ningún resultado en cada acción que hagas. Quiero decir con esto, no des los buenos días para recibir una respuesta a cambio, deja el resultado a la divinidad. No saludes ni sonrías esperando un saludo o una sonrisa a cambio, entrega el resultado y comprende que no te pertenece. Poco a poco te irás acostumbrando a ser más abierta y a temer menos hacer las cosas como se supone que debes hacerlas.

      No te diré si debes atreverte o no con la persona que te gusta, eso dependerá de si consideras si vale la pena o no, lo que si puedo decirte es que lavida en este plano es corta y pertenece a quienes se atreven.

      Espero que te sirvan mis palabras.

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  10. Kumiko Furusawa
    8 de abril de 2016

    Disfruto tanto leyendo lo que escribes, todo me parece tan cierto.

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  11. Wagner R.
    2 de agosto de 2016

    Lornis Hervilla
    Gracias!!!
    Es estupendo maravilloso todo lo que escribes.
    Pero yo estoy totalmente confundida, y me tomare el tiempo para pensar….y yo poderte escribir y pedirte consejos.
    Bendiciones
    Roos

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    • lhervi
      3 de agosto de 2016

      Gracias por participar, estoy a la orden. También puede que te sirvan las terspias que ofrezco basadas en PNL e Hipnosis. Saludos

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  12. elah7
    23 de diciembre de 2016

    Este post me ha abierto los ojos, tengo un concepto equivocado y mi enamoramiento es una obsesion que solo me va a dañar. Gracias por el post muy buena reflexión.

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Esta entrada fue publicada en 14 de agosto de 2012 por en Amor, Apego, enamorarse y etiquetada con , , , , , , , , , .
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