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El espejo que refleja nuestro interior

¿Promueves la paz o la guerra?

Voy en mi carro en compañía de mi hijo Eros de once años, en el trayecto me habla de unos compañeros de su clase que están en problemas, antes de que complete la historia, le pido que aplique los tres filtros (los que atribuyen a Sócrates). El me mira con esa sonrisa encantadora que posee, y sabe a lo que me refiero, ya antes hemos hablado de los tres filtros. Deja de hablar del tema tranquilamente e iniciamos otra conversación.

Realmente desconozco si Sócrates fue el inventor de esa maravilla que atribuyen a su autoría y que algunos coinciden en llamar “el triple filtro de Sócrates”. Lo cierto es que cuando el triple filtro llegó a mi, yo estaba iniciando la universidad. Por fortuna para mí, en la universidad Metropolitana, los estudiantes de ingeniería debíamos cursar cuatro humanidades, una en cada semestre. En esos cursos me fui haciendo de varios tesoros y definitivamente el triple filtro es uno de los que más aprecio. A continuación, cito el diálogo de Sócrates que da origen al triple filtro:

Los tres filtros de Sócrates

En la antigua Grecia, Sócrates fue famoso por la práctica de su conocimiento, con alto respeto. Un día un conocido se encontró con el gran filósofo y le dijo:

¿Sabes lo que escuché acerca de tu amigo?

Espera un minuto, replicó Sócrates. Antes de decirme cualquier cosa querría que pasaras un pequeño examen. Es llamado el examen del triple filtro.

¿Triple filtro?

Correcto, continuó Sócrates. Antes de que me hables sobre mi amigo, puede ser una buena idea tomar un momento y filtrar lo que vas a decir. Es por eso que lo llamo el examen del triple filtro.

El primer filtro es la verdad: ¿estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?

No, dijo el hombre, realmente sólo escuché sobre eso y…

… Muy bien, dijo Sócrates. ¡Entonces realmente no sabes si es cierto o no!

Ahora permíteme aplicar el segundo filtro, el filtro de la bondad: ¿es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo?

No, por el contrario…

Entonces, continuó Sócrates, tú deseas decirme algo malo sobre él, pero no estás seguro de que sea cierto. Tú puedes aún pasar el examen, porque queda un filtro; el filtro de la utilidad: ¿será útil para mí lo que vas a decirme de mi amigo?

No, realmente no.

Bien, concluyó Sócrates. Si lo que deseas decirme no es cierto ni bueno e incluso no es útil, ¿por qué decírmelo?

Esta joya me ha ayudado mucho en mi vida, sobre todo porque el triple filtro me lo aplico a mí mismo constantemente, cuando surge en mi mente un diálogo interno, me pregunto a mí mismo: ¿es verdad?, ¿es bueno?, ¿es útil?. Estas tres hermosas preguntas me permiten filtrar mis propios pensamientos. Hoy día me doy cuenta que haberlo hecho un hábito, me ha recompensado enormemente, ya que entre otras cosas me ha permitido disfrutar de este agradable prado al que también llamamos paz.

En ocasiones, me encuentro con personas que desean plantear temas de conversación que lejos de ayudarnos nos perjudican. A veces, es tal el arraigo a tales temas, que aunque hago esfuerzos por evadir la conversación se me hace imposible evadirla. Sin embargo, en mi mente sigue activo el filtro, y de alguna manera me ayuda a librarme de la carga emocional asociada al mismo. Sin embargo, debemos ser cuidadosos, no siempre tenemos la misma fortaleza como para soportar los embates de estas conversaciones. Lo mejor es evitarlas cuando sea posible, por lo menos eso es lo que hago.

Si ponemos atención, notaremos que hay ciertos temas que nos roban energía, nos debilitan, nos hacen decaer, nos resecan la boca, nos hacen empuñar las manos, apretar los dientes, tensar los músculos de la espalda o endurecer el abdomen. También los hay que nos despiertan indignación o  tristeza, incluso desesperanza. Por nuestro propio bienestar, evitemos estos temas.

En la terapia o en los talleres que dicto, suelo usar el ejemplo que le planteo a continuación: Imagine que usted vive en una casa con dos ventanas, una da al este y la otra ofrece una vista al oeste. Imagine que por la ventana del este, observa el paisaje más hermoso que se pueda imaginar, en cambio, por la del oeste, se presenta el paisaje más desagradeble que alguien haya podido ver. ¿Por cuál de las dos ventanas se asomaría? Ambas realidades están allí, presentes, una en cada ventana, ambas a la vez, la pregunta es, ¿A cuál de ellas voy a dedicar mi tiempo? Una me deleita y la otra me disuelve. Si usted es una persona sensata, eligirá pasar su tiempo observando el paisaje hermoso. De de igual manera, cuando se trate de pensamiento, debemos elegir aquellos que son constructivos, en lugar de preferir los destructivos, elegir las conversaciones edificantes, en lugar de las dañinas, y así sucesivamente. No es negar la realidad, es poner nuestra atención, invertir nuestra energía, dedicar nuestro valioso tiempo, a las cosas que valen la pena.

Tal vez se esté preguntando, por qué es importante hacer esto, por qué es importante mantener nuestra mente limpia, libre de pensamientos perturbadores. El asunto es que si aplicamos el triple filtro a nosotros mismos y a los estímulos externos, si aprendemos a elegir lo que pensamos, y las conversaciones que tenemos para darle cabida sólo a lo que vale la pena, a lo útil, a lo verdadero y constructivo, estaremos andando por la senda de la paz. Esta paz de la que hablo es un tesoro, un estado emocional tan sutil que no empalaga, no aburre y que nos impregna como a una mágica fragancia. Esa paz, nos permite vivir con tranquilidad, satisfechos con el momento presente y lo mejor es que surje como un manantial desde nuestro interior. Vivir en paz es estar en comunión con nosotros mismos, y como dije antes, es un aroma, las personas que están a nuestro alrededor la perciben, algunas conscientes u otras inconscientemente, pero todas la sienten. Ese aroma, se esparce y contribuye con la paz de todo el planeta. Además, recordemos que no podemos dar lo que no tenemos, por eso es importante llenarnos de paz para poder brindarla a través de lo decimos con palabras, gestos, acciones, y hasta con nuestros pensamientos más íntimos.

Por esta razón, suelo sugerir que se evite participar en este tipo de conversaciones, usando la creatividad, diciendo algo gracioso, planteeando otro tema, llamando la atención respecto a algo agradable de alrededor, de la ropa de la otra persona, del cielo, podemos desviar la conversación y hacerla pasar de lo desagradable o destructivo a lo agradable. Hacerlo, nos convierte en promotores de paz.

Hacernos ecos de críticas, chismes, juicios o incluso, comentar los desastres que publicitan en la noticia, nos hace perturbadores de la paz, o lo que es igual, promotores de la guerra. Es el quivalente a asomarnos por la ventana que daba al oeste del ejemplo anterior, la que da para el paisaje desagradable. Entonces evite hacerse un repetidor de mensajes destructivos, sobre todo cuando al hacerlo no contribuye a su solución sino que empeora la situación. Si no tenemos de qué hablar en un determinado momento, lo mejor es quedarnos tranquilos, en silencio y regalarnos y regalarle a los demás, ese espacio en el que nos podemos conectar con lo más simple y sagrado de nosotros mismos. Algunos piensan, de manera equivocada, que están obligados a decir algo, es como si el silencio fuera mala educación. No, es todo lo contrario, el silencio es belleza, si no va a construir, si no va a contribuir de manera positiva, edificante, si no va a ser un promotor de paz, no haga nada y permanezca en silencio.

Nuestras acciones

“Lo que haces habla tan fuerte que no escucho lo que dices” (Ralph Waldo Emerson)

Hay que tener conciencia de que nuestras acciones son poderosas. En la mayoría de los casos, cuando estamos presentes, decimos más con nuestra corporalidad, nuestros gestos, expresiones y nuestro tono de voz, que con nuestras palabras. Podemos hacernos muy hábiles con el triple filtro a nivel personal y de conversaciones, lo cual es muy positivo, pero debemos ir aun más allá y velar también nuestras acciones. ¿Cuántas veces hemos dicho algo con palabras, pero nos hemos contradecido con nuestros gestos? ¿Cuántas veces lo hemos percibido en otros? Hagámonos promotores de la paz también con nuestras expresiones, con nuestros gestos, con nuestra corporalidad. El mensaje que enviemos al mundo de esta manera, llega con facilidad porque es implícito, diría que hasta universal. Hay un gesto que de por sí, tiene un sitial de honor: la sonrisa. Este gesto por sí solo, es el mejor de los embajadores de la paz, es tan simple que todos podemos hacerlo desde que nacemos, y lo mejor es que cuando sonreímos, nos beneficiamos nosotros y ayudamos a quienes nos ven. Cuando sonreímos, segregamos sustancias que le dicen a nuestro cerebro que todo está bien, y esa misma señal la reciben quienes nos observan. En ese momento, nos relajamos y nuestro sistema inmunológico se refuerza. Casi siempre, obtenemos una sonrisa de vuelta, y si no es el caso, tenga la seguridad que su sonrisa mejoró la situación de usted y de las otras personas.

Finalmente, quiero comentar que también podemos ser promotores de paz, con gestos simples, acciones sencillas, pero que al mismo tiempo son poderosas. Dar paso cuando maneja, tener paciencia cuando cambia la luz, no insultar a quienes por algún descuido se atraviesan, dejar de juzgar quien maneja bien y quien lo hace mal, ser amable con otros conductores, no tomarse de manera personal lo que ocurre, son maneras de promover la paz. También, ser amables incluso con quienes no lo son, ser cortés, promover el trato respetuoso y afable con quienes supervisamos e incluso con compañeros y superiores en el trabajo, son formas de fomentar la paz.

¿Entonces, qué ventana vamos a elegir de ahora en adelante? Manos a la obra y pongámonos a practicar el triple filtro de Sócrates. Este es un universo que entre otras cosas, resuena, y sin importar cómo vibremos, nos dará lo mismo en mayor cantidad. Si promovemos la paz, tengamos por seguro que obtendremos más paz.

Lornis Hervilla © 2012

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Un comentario el “¿Promueves la paz o la guerra?

  1. Fama Viba
    29 de mayo de 2015

    MIra amigo, si me CITAS la fuente de este “triple filtro” te lo voy a aradecre, he buscado en todas partes y a veces me parece un invento de algún bien intencionado. famaviba@yahoo.com

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Esta entrada fue publicada en 26 de julio de 2012 por en consciencia, discernimiento, Relaciones, sabiduría y etiquetada con , , , , , , , , , .
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