Reflexiones senoixelfeR

El espejo que refleja nuestro interior

¿Eres un sabio consejero?

plato-raphael

Se dice que en un pueblo ubicado en un hermoso valle cruzado por ríos, vivía una comunidad que progresaba y cuyos habitantes vivían en armonía. En las mañanas, se podían ver a los hombres, mujeres y niños que se dirigían entusiasmados a la montaña sagrada. Era un camino que se hacía a tres horas de andar a pie por el margen del río frío y cristalino que descendía con fuerza. Desde abajo, no se distinguía la cueva donde habitaba un viejo sabio quien era el responsable de la bonanza y la prosperidad de aquel pueblo. Algunos no recordaban desde cuando había estado viviendo allá, pero ninguno dudaba de que era un hombre muy sabio. Un día, un hombre que intentaba domar un caballo, se lastimó al dislocarse el hombro derecho. El dolor era terrible, y el médico tardaría un par de días en regresar al pueblo. Así que su mujer con la ayuda de los vecinos, decidieron llevarlo hasta el sabio de la montaña. La subida fue trabajosa porque el dolor era intenso, pero después de seis horas llegaron a la cueva donde vivía el sabio. Como siempre, le ofrecieron frutas, pan y leche, las cuales aceptó con su rostro iluminado con una sonrisa de agradecimiento. Luego se sentaron en círculo y abrieron un espacio para colocar la camilla improvisada en la que habían subido al desdichado hombre adolorido.

Era evidente que el dolor lo torturaba, el sabio lo examinó sin tocarlo y después de hacer silencio, simplemente dijo

– todo pasa.

El hombre en la camilla escuchó con atención y todos se quedaron esperando otras palabras pero el sabio permaneció en silencio y no dijo alguna palabra más.

El hombre entonces le preguntó, qué quería decir, y el sabio le dijo

– Todo pasa. Tómate el brazo, hálalo con fuerza y acomódatelo tú mismo.

El hombre palideció, porque se imaginó el dolor que sentiría, pero al ver que el sabio no se inmutaba, supo que debía hacerlo, su autoridad nunca era cuestionada.

El sabio vio la expresión de terror en la cara del hombre, y entonces, con solemne compasión le dijo:

– Deja que el dolor este presente y hazte uno con él. Siéntelo en el aquí y ahora y concéntrate en lo que vas a hacer. Encontrarás en el momento presente un alivio, un refugio, un consuelo que te permitirá lograr lo que quieres.

Todos se quedaron en silencio. Las palabras del sabio animaron al hombre, quien procedió tal cual lo había instruido el sabio. Su rostro se contrajo de dolor al principio, y luego se escuchó un sonido extraño que sin duda anunciaba que la tarea había sido un éxito. El hombre lloró de dolor y de alegría. Le colocaron un vendaje, algunos emplastos y lo bajaron al pueblo. Quiso agradecer al sabio pero terminó por desmayarse. Al cabo de unos días, estaba totalmente recuperado. Como gesto de agradecimiento, se dispuso a comprar algunas frutas y leche para llevarlas al sabio pero camino al mercado se consiguió con un gran alboroto.

-¿qué sucede? –preguntó a uno de los curiosos que le cerraba el paso.

– Es el sabio, -dijo el hombre que le cerraba el paso- está llorando desconsoladamente.

El hombre se abrió paso como pudo y logró, no sin esfuerzo, llegar hasta el sabio, quien en el suelo no dejaba de llorar.

El hombre se agachó y viéndolo al rostro le preguntó con angustia qué le había sucedido. El sabio, que aun seguía llorando, le mostró entonces el dedo índice de su mano derecha y le dijo:

-Es mi dedo, me lo disloqué y vine a buscar el doctor pero no está.

El hombre no pudo creer lo que escuchaba, al principió sintió confusión, pero luego sintió un calor que le recorría la cara y supo entonces que estaba lleno de rabia, una terrible.

Agachó su cabeza en señal de respeto, y le dijo

– Maestro, no soy quien para increparlo, pero hace unos días usted me dijo que todo pasa, que el dolor era pasajero, que nada duraba, y hasta me convenció de acomodarme yo mismo el brazo a pesar del dolor terrible que sentía. Porqué ahora usted no hace lo mismo con su dedo.

Y el sabio le respondió:

Es que me duele, es que me duele!

Lornis Hervilla  © 2012

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Esta entrada fue publicada en 25 de junio de 2012 por en consciencia, PNL, sabiduría, sabio y etiquetada con , , , .
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